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Ojito a este Málaga
Enrique Salvatierra
Ajeno a toda la máxima competición, y fuera de los entresijos de la Liga de las estrellas, un equipo de segunda con afición y espíritu de primera resurge de sus cenizas. ¡Y de qué manera! Les hablo del Málaga CF. Que tras pasar un añito en el infierno de la Segunda División con la economía hasta el cuello y con un equipo que no daba para más.
Este año es todo distinto. Tras solventarse los problemas económicos, Muñiz ha tenido total libertad a la hora de traer nuevas incorporaciones, que a pesar de ser muy criticadas durante la pretemporada, han demostrado ser todo un acierto en estas cinco primeras jornadas de liga, en las que el club malagueño sigue invicto, con un pleno total de victorias.
El secreto de esta eficacia. La mayor parte reside en los jugadores que son los verdaderos partícipes de todo esto, pero otro protagonista aún mayor ha sido Muñiz. El entrenador blanquiazul, ha montado sin apenas presupuesto todo un equipazo humilde, y además efectivo.
El equipo se arma desde atrás. Con la seguridad que ofrece Goitia en la portería, seguido de la nueva pareja de centrales, indiscutibles ambos, y con una solvencia espectacular. Helder Rosario y Welligton, son un muro para los delanteros rivales, acompañados fielmente por Rossato y Jesús Gámez. El centro del campo cuneta con la experiencia de Carpintero, cuyo trabajo no está pagado, y la calidad de la revelación del campeonato, Antonio Hidalgo, sin duda, el auténtico puñal y pieza imprescindible de este nuevo Málaga. En las bandas, la calidad de Paulo Jorge y Calleja, con un suplente de lujo en el banquillo, como Elisseu, un auténtico revulsivo en el banquillo de Muñiz. Y en la punta, la veteranía de Peragon y Salva, el gol puro de Baha y la chispa de un Cheli que no acaba de cuajar en un Málaga que avanza a pasos agigantados hacia la Primera División, el lugar que sin duda, le pertenece, por espíritu y por afición.
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