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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Misses con cara B

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
jueves, 27 de septiembre de 2007, 22:15 h (CET)
Los concursos para elegir a la chica más bella siempre están rodeados de una cierta polémica. En unos casos se habla de favoritismos por parte de los jurados hacia alguna de las concursantes, en otros es el feminismo más radical el que ataca esta clase de eventos bajo la excusa de que se trata de una simple exhibición de carne femenina y en alguna ocasión, como pasó recientemente en España, la “más guapa” es destronada después de su coronación al hacerse público que además de “miss” también era madre. La verdad es que a mi todas estas idas y venidas de tantas mujeres por la pasarela unas veces con traje de gran gala, otras con el vestido típico de la región y, finalmente, en traje de baño siempre me han parecido una perdida de tiempo, aunque reconozco que a muchas jovencitas les pueda parecer el camino más directo y corto para acceder a la fama, aunque sea por pocos días, o la senda que las lleve a alguna aparición televisiva que las catapulte a la esfera más alta del “frikismo” nacional.

Este año durante la fase final para elegir a la “ragazza piu bella” alguno de los jurados del concurso de Miss Italia ha meado fuera de tiesto animando de esta manera un certamen de belleza que viene celebrandose desde que los nortemaricanos llegaron a Italia para librarla del fascismo mussoliniano. En 1947 se celebró por primera vez el concurso para elegir a Miss Italia y desde entonces los escenarios de este evento que cumple este año su sesenta aniversario han visto pasar por ellos a toda clase de mujeres, raciales y llenas de curvas como Sofia Loren, más sofisticadas como Lucia Bosé e incluso alguna belleza que más parecía una rubia nórdica que una chica napolitana.

Pero hasta la fecha nadie se había atrevido a llegar al punto de pedir que, durante una retransmisión en directo de RA 1, las cámaras se dedicaran a recoger encuadres de los gluteos de las concursantes. Guillermo Mariotto, diseñador argentino y miembro del jurado, pidió poder ver con detalle el culo de las aspirantes a Miss Italia ya que, según manifestó, la fiebre de adelgazamiento que se vive el mundo de las pasarelas hace que algunas de estas futuras “guapas por un día” presente un trasero, la cara B han llamado algunos pacatos a esta parte de la anatomía femenina, caído y lleno de estrías, muy alejado de los cánones de belleza mediterránea a los que estamos acostumbrados en la parte Sur de Europa.

El tal Mariotto se ha ganado a pulso el título de “salido del año” con su salida de tono de solicitar le encuadraran bien las redondeles traseras de la muchachada femenina aspirante a ganar los laureles de “Miss Italia”. Las feministas seguirán, como cada año, denostando este tipo de certámenes en los que se trata a las mujeres “peor que mercancías, como las vacas antes de descuartizadas” tal y como ha indicado la diputada Daniela Santachi del centro derecha de Alianza Nacional mientras alguna de las participantes como Miss Liguria pedía más agilidad oral, se entiende que habla de la oralidad del orador, y, también, un poco más de tela en las faldas. Vamos, en una palabra, esta joven miss lo que está pidiendo es que los jurados miren más a los ojos de las concursantes y menos a otras partes más redondeadas de los mismos.

Sea como sea, con encuadres de los culos o sin ellos, este tipo de certámenes huelen desde hace tiempo a rancio y a tiempos pasados como los de las canciones de Gañí Morando que con su actuación cerró esta edición del certamen de Miss Italia en la que, al parecer, también hubo sus más y sus menos entre los miembros del jurado a la hora de nombrar a la vencedora lo mismo que entre sus presentadores el televisivo Mide Bongiorno y la actriz Loretta Goggi que escenificaron una estupenda pelea para mayor regocijo de los espectadores. En esta época donde su majestad el “share” manda despóticamente en el mundillo de las televisiones todo buen certamen de “misses necesita el acicate que espolee a la audiencia y los programadores de Rai 1 han encontrado el filón en la discusión de si se debe o no mostrar los culos de estas jóvenes, mientras se habla de culos se tiende a olvidar cualquier otra preocupación más importante.

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