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Educación sexual obligatoria
Eduardo Cassano
Los embarazos no deseados en las adolescentes, y posteriores abortos, están aumentando en nuestro país de forma considerable: casi diez mil embarazos en menores de 18 años en 2005, y un 11% de las mujeres menores de 20 años ya habían tenido un aborto previo. Según el informe de la Sociedad Española de Contracepción (SEC) (http://www.sec.es/), sólo tres de cada diez adolescentes ha ido a informarse a un centro de Planificación familiar.
Lo más grave ocurre en Andalucía, donde la estadística de abortos no sólo nace entre las niñas de 10 a 14 años, sino que ha aumentado un 460% en los últimos diez años. ¿Qué está pasando?
Al igual que el presidente del SEC, Ezequiel Pérez Campos, pienso que esta estadística se reduciría si los jóvenes pudieran acceder a la ‘píldora del día después’ sin receta, algo obligatorio ahora mismo. También ayudaría a que todas y cada una de las farmacias expendieran preservativos, algo que no ocurre en aquellas cuyos propietarios eluden su responsabilidad a sus creencias religiosas.
A pesar de los tiempos que corren, donde la información sobre el sexo está al alcance de cualquiera, y la práctica del mismo con diferentes personas es muy habitual, los preservativos todavía causan rechazo entre muchos jóvenes y adolescentes. A pesar de ser conscientes de que existen enfermedades como el SIDA, entre otras muchas.
Las empresas que fabrican preservativos se han adaptado a las necesidades de la sociedad actual, lanzando nuevos y revolucionarios productos, pero se han olvidado de reducir el coste final al consumidor, lo que resulta determinante para que muchas personas rechacen su uso.
Mientras los políticos y la sociedad dedican tanto tiempo a debatir si la asignatura de Religión debe ser o no obligatoria, harían bien en implantar la Educación sexual de forma urgente, como ya ocurre en Argentina. Y los padres, en casa, que empiecen a perder la vergüenza a hablar de este tema con sus hijos, porque todo lo que no aprendan debidamente en su casa lo harán de forma irresponsable en la calle. A la vista está, año tras año, cuáles son entonces los resultados.
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