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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La noche blanca del alcalde Gallardón

Mario López Sellés (Madrid)
Mario López
jueves, 27 de septiembre de 2007, 11:51 h (CET)
Nuestro alcalde Gallardón –que tiene mucha ilustración- ya nos está empezando a parecer un paternalista de vellón. Ha establecido la Noche Blanca en Madrid, dando a nuestra ciudad un aire cosmopolita, tolerante y elitista durante la primera jornada de otoño. Museos abiertos, luces de ensueño, música –o ruido, según el entender de cada cual- y botellón, sobre todo mucho botellón. Resulta que la chavalería madrileña demanda botellón y el alcalde Gallardón se lo niega sin discusión. Ahora bien, cuando al edil le parece conveniente, el botellón se esparrama por la calle como la gota fría por Crebillente. Y eso, don Alberto, es paternalismo; además de injustificable arbitrariedad. Si a un chaval le das un día botellón, ¿con qué fuerza moral se lo quitas al día siguiente?

Para desgracia de los garitos y pubes que abundan por Malsaña, a nuestro marisabidillo regidor le ha dado por poner una noche al año la calle patas arriba y, obviamente, la chavalería tiene que hacer sus necesidades y, claro, dónde mejor que en los aseos de los locales de ocio. Pues eso no es así, don Alberto. Si usted monta un sarao público, o se encarga de la provisión de urinarios o llega a un acuerdo comercial con los establecimientos del barrio para que sean ellos los que, sin sufrir quebranto alguno, suministren la necesaria cobertura para la correcta canalización de los diferentes flujos residuales de nuestra querida juventud. Pero no deje a los comerciantes a su suerte, que se las tienen que ver y desear para no acabar anegados en meados y vómitos que usted ha fomentado sin hacerse cargo de ellos.

Don Alberto, como tantos otros compañeros suyos de partido, es lego en esto de la democracia de la calle. Todavía no se ha enterado de que las fiestas y los modos de vivir el barrio han de ser acordadas por los vecinos y no dictadas desde la Casa Consistorial ¡Qué tiempos aquellos los del viejo profesor!

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