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Arrogancia e Insolencia en la Época de Imperio

Ben Tanosborn
Redacción
miércoles, 26 de septiembre de 2007, 23:06 h (CET)
Aunque siempre haya insistido en mis escritos el hacer amplio uso de referencias para respaldar alguna tesis, nunca se me ocurrió u opté por hacer crítica literaria, no importa cuanto me identificara con, o repudiara, lo que se hubiera escrito en un libro. Y aunque mi opinión sobre el respecto no haya cambiado, es posible que este artículo termine siendo, no simplemente el casi-plagio del titulo de un libro, sino una adaptación crítico- literaria del libro, específicamente: “Pedagogía y Praxis en la Época de Imperio: Hacia un Nuevo Humanismo” escrito por dos eruditos del mundo académico, Peter McLaren (de UCLA) y Nathalia Jaramillo (de la Universidad de Purdue), publicado (en inglés) en el 2006 por Sense Publishers (Rótterdam, Países Bajos) – www.sensepublishers.com

Estas dos últimas semanas han probado ser intensamente instructivas no solo para los que residimos en Estados Unidos sino para todo habitante del planeta. Tuvimos “en pantalla” la versión 2007 de “El Ladrón de Bagdad” esta vez sin Sabú, pero con un gran elenco representándose a si mismo: Bush-Hijo, Greenspan, Petraeus y Crocker, además de miles de extras entre los que se encontraban nuestros bufonicos y egoístas congresistas y un cuerpo de prensa no solo inepto sino vergonzosamente carente de profesionalidad. Una película en Vericolor y con Monosonido Amortiguado que simultáneamente se estrenó en todas las pantallas del mundo.

Lo que transcurrió durante este periodo quizás no tenga grandes revelaciones para algunos, pero si para otros. Por lo pronto, la bipolaridad de Bush se hizo ver frente a nosotros. En el pasado Bush siempre se ha enfrentado al mundo con un desdeño sin disfraz y suma arrogancia, para disgusto del norteamericano considerado, pero si el deleite y consentimiento de muchísimos conciudadanos. Sin embargo en los últimos días se nos hizo saber a los estadounidenses – y de forma insolente – en lenguaje que pudiera decirse fue vocalmente subrayado e invocado cara a cara, que el Tío Samuel es el verdadero ladrón de Irak, manejando un último modelo Imperio – un traga-gas que solo camina y se lubrica con petróleo. Hasta nuestro propio economista-Nostradamus, Alan Greenspan, acaba de decirnos que esa encrucijada a Irak fue motivada por el petróleo. Y en cuanto a nuestros militares, que continuaran allí hasta que se agoten las reservas de petróleo, o los iraquíes encuentren causa común y reúnan la fuerza necesaria para echarnos.

La bipolaridad de nuestro presidente ha sido diagnosticada de forma inequívoca: una arrogancia total hacia el mundo, y una insolencia hacia sus compatriotas. Ya no hay lugar a duda, o temor a equivocarte.

Y al mismo tiempo que el telón se levantaba y mostraba esas realidades que nadie quería ver, el racismo nos vino por añadidura mediante dos eventos: el juicio de “los 6 de Jena” que tomo lugar en la Luisiana Central; y las actuaciones de los ejércitos mercenarios (privados), esta vez lo que es visto por el gobierno iraquí como un hecho sin sentido en la matanza de ocho civiles a manos de “guardaespaldas” Blackwater – mercenarios que semejan mas la GESTAPO, aunque estén infinitamente mejor pagados, la creme de la creme en “guerrillerismo” tipo Rambo, emprendedores en toda regla, típico engendro del mercado capitalista. Estos son dos eventos que aunque exhiben diferentes tipos de racismo, ambos responden a una relación: la relación entre amo y esclavo, no importa el nombre que le des. Esta relación entre amo y esclavo nos trae de nuevo al libro que mencioné al comienzo de este artículo.

Demos entrada a McLaren y Jaramillo, y su última colaboración a lo que podemos llamar una marcha hacia un humanismo iluminado dentro de la esfera pedagógica. Un intento, según ellos, en hacer que lo pedagógico esté mejor informado en lo político, y lo político sea mas pedagógicamente critico. Una tarea nada fácil en cualquier circunstancia y dificilísima para autores ideológicamente vinculados con la siempre denigrante Izquierda (en EEUU)… ¡donde la verdad radique parece ser lo de menos!

No importa lo pertinente que encontrase este libro en mi comprensión a la lucha que gentes y naciones deben librar para atener un nivel razonable de equidad, para de esta forma obtener ese estado que nos ofrece el respeto, autoestima y la nobleza inherente – lo que llamamos dignidad humana – fue la introducción al libro por los autores lo que dio palpabilidad a la realidad de hoy día en Estados Unidos en términos sociales, políticos y económicos. En gran parte una narrativa graduada de eventos que tomaron lugar antes de, durante y en las secuelas del huracán Katrina que dejó entrever lo que es la sociedad estadounidense hoy; no solamente definiendo a un gobierno corrupto e inepto, sino también, por inferencia u omisión, lo que somos el resto de la ciudadanía… como espectadores de un drama que dijo todo lo que se tenia que decir.

McLaren lleva acarreando la antorcha por más de una década para alumbrar un poco más – en su esfera académica – a un esfuerzo conjunto en la lucha contra el mundo unipolar que existe hoy día y donde EEUU es su “monoteo”. El capitalismo global y los espejismos de democracia que trae el neoliberalismo deben ser por lo menos cuestionados, y extractos de ensayos en el libro apoyan que esto ocurra. Quizás este libro sea algo mas que un aviso simbólico, desde que lo que ha trascurrido durante la ultima década, posiblemente por mas tiempo, es una inversión de tendencia a una verdadera justicia social, a menudo acompañada por descaradas denegaciones a los hijos de los dioses menores, en su mayoría pobladores del llamado “Tercer Mundo” – que los autores llamarían de otra forma… posiblemente “Mundo Expoliado” – de lo que se requiere para obtener dignidad humana.

Es esta advertencia, el llamamiento a las armas que penetra tanto la mente de uno, como el corazón, al leer este libro; y se tiene la esperanza que éste no sea el último lamento, el anuncio por la “bean chaointe” (la llorona en las desgracias irlandesas) de que la humanidad ha dejado de existir, de que el mundo se ha autodestruido.

Y en forma acelerada, el Bipolar Bush, en su arrogancia e insolencia, parece como si nos llevara de la mano a un auto inmolación.

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