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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La familia cristiana

Josefina Galán (Málaga)
Redacción
lunes, 24 de septiembre de 2007, 23:15 h (CET)
Ser católico es un modo de vida y un compromiso, y hay que demostrarlo. Por eso ahora las familias cristianas tenemos que ser, más que nunca, una referencia de moral para nuestros niños, frente a posibles lavados de cerebro. Si escudándose en la educación para la ciudadanía le hacen apología del divorcio asegurando, como ocurre en algunos textos, que no importa dar un paso en falso casándose de manera precipitada porque siempre se pueden divorciar, nosotros debemos recordarles que el divorcio no es una frivolidad, sino un fracaso personal y que aunque en las relaciones hay altos y bajos, a la familia siempre hay que darle una nueva oportunidad porque es lo único que nunca nos va a fallar.

Cuando ante nuestros hijos hagan apología del aborto y de la píldora del día después aludiendo a una falsa libertad de elección, deben saber que la vida es el más importante de los valores humanos y que nadie puede arrogarse el derecho a destruirla y que hacerlo, aunque sean en el momento de la concepción, es una forma más de asesinar. Cuando a nuestros hijos con la excusa de una asignatura les hagan apología de la homosexualidad diciéndoles como dicen algunos textos que es una elección personal y que cada uno puede pensar qué le apetece más ser, hombre o mujer, deben saber que la homosexualidad es una excepción, no lo corriente. Cuando a nuestros niños les hablen de falsa laicidad arremetiendo como se arremete en algunos textos contra la religión católica acusándola de coartar libertades, deben saber y nosotros debemos contarles que nadie, ningún político, ningún partido, ningún personaje, ningún grupo, nadie defiende con más ahínco y empeño el derecho a la vida, a la libertad y a la dignidad de la persona que lo hace la religión católica y así ha sido a lo largo de los siglos. Siempre ha sido la familia cristiana la primera y principal educadora de sus hijos.

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