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Alcaide 2007
Nieves Fernández
Si en un tiempo pasado, en estas mismas líneas, en la sección de mi cesta solitaria, me hice eco de distintos centenarios, literarios o no, universales o más del terruño, hoy, (por ayer), no puedo dejar que pase desapercibida la fecha del 21 de septiembre, fecha en la que dejamos el verano con sus excesos de calor y luminosidad y nos retrotraemos en el hogar mirando por la ventana gris de nuestra propia melancolía, mientras llueve como lo ha hecho hoy (por ayer), pues el 21 de septiembre también hace referencia al nacimiento de un gran poeta, un poeta que hubiera tenido más renombre, porque nombre ya tiene y tengo la seguridad de que no es ni será olvidado, así lo quiere su pueblo, su ciudad, Valdepeñas, y sus viejos alumnos y amigos, Asociación a él dedicada incluida, que hacen todo lo posible por recuperar el trabajo de un poeta que murió joven, en 1951, a los cuarenta y cuatro años, presa de una enfermedad terrible de la época.
En el poema “Autorretrato” publicado en uno de sus primeros libros editados, concretamente en un año difícil como fue el 1936, expresa quién es el hombre y quién es el poeta y así en su última estrofa declara acerca de la fecha de su nacimiento: “Otoño y yo nacimos,/ al tiempo y a la pena, en igual día./ Dijo Dios: Sois hermanos/ de la hermana más linda./ -¿Cuál es?/ ¿Cuál es?/ Dos voces./ (Se nos quedaron blancas las pupilas.)/ -Cruzad, ciegos, las sendas, llamándola hacia dentro: ¡POESÍA!”
No hay como empaparse de Juan Alcaide para cerciorarse de que era, es y fue un gran poeta. Hoy, (por ayer) en el día que comienza otoño se le rinde una ofrenda floral en una estatua a él dedicada, a cargo del Grupo Literario El Trascacho”.
Muy cerca de la Plaza más grande de su ciudad natal que lo quiere y lo mima, en otra plazoleta aparece él con su maleta, leyendo un libro, así se le recuerda gracias a una de las fotos que deja, porque como buen maestro de la época que también lo hubiera sido de la nuestra, siempre iba con su maleta como fiel compañera.
Como maestro tuvo varios destinos entre los que destacan Orense, Puerto Lápice y en su Valdepeñas. Y de ellas, sus tres ciudades donde se le recuerda, tendrá representantes en su Centenario.
Y después, ya en el “templo de la poesía”, templo nacional, esa maravillosa bodega de la familia Creis y de los Amigos A-7, se le hará un merecido homenaje, donde serán leídos poemas de su mejor cosecha de poeta.
Difícil es para un pueblo, para cualquier pueblo recordar la obra de un poeta pero Valdepeñas lo consigue a cada instante sin amnesias que valgan con el poeta Juan Alcaide.
No sé si es casualidad pero en su Centenario el Ministerio lo ha incluido para que en las bibliotecas españolas sea motivo de animación a la lectura dentro del programa de Animación a la Lectura de “María Moliner” en colaboración con la Fundación Coca Cola. Su obra llegará a través del libro con textos de animación a la lectura poética, “Trillos y Vilanos”. Es una suerte tras cien años llegar así a las nuevas generaciones.
Feliz y leído Centenario sobre Juan Alcaide para todos, nuestro poeta manchego.
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