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Etiquetas:   Presos de la libertad   -   Sección:   Opinión

Explotación infantil en directo

Eduardo Cassano
Eduardo Cassano
@EduardoCassano
sábado, 22 de septiembre de 2007, 09:14 h (CET)
Ayer se estrenó en Estados Unidos el programa de televisión ‘Kid Nation’, un Gran Hermano a la española, pero con la diferencia que los concursantes son niños de 8 a 15 años.

Otra de las diferencias con el ‘reality show’ por excelencia, es que está grabado. Eso ha servido para que antes de su emisión podamos conocer la noticia que algunos niños ingirieron lejía creyendo que se estaban bebiendo un refresco. Éste es uno de los problemas que pueden surgir cuando se dejan solos a los niños. ¿Qué clase de padres hace eso, y permite que se televise a sus hijos?, ¿por qué la organización no evitó el incidente con la lejía, da más audiencia una muerte en directo?

Hace unos días Ghen Maynard, vicepresidente ejecutivo de programación alternativa, dijo al New Cork Times: “"Nos sentimos seguros de que esto fue correcto desde el punto de vista legal". Claro, la ética ya es otra cosa. Algo que, por lo visto, no parece importar mucho a los políticos, ni a los propios padres de las criaturas.

La ética en la televisión de Estados Unidos se ha perdido por completo. ¿Para qué llevar a Paris Hilton a un reality, con los millones que costaría, si puedes llevar a una futura sucesora desde la más tierna e inocente infancia? Eso debieron pensar en la CBS, cadena que emite el programa, o los propios padres de las criaturas, a quien no parece importarles el futuro inmediato que les acecha a sus hijos, y las consecuencias que el ‘éxito’ mediático se cobra con los personajes que viven de su imagen más que de su trabajo, sirva de ejemplo los recientes escándalos de Britney Spears o Linsday Lohan?

Hasta ahora resultaba divertido ver a unos adultos comportándose como niños… ¿serán capaces estos niños de comportarse como adultos? Ése sería el verdadero triunfo de un programa que está destinado a tener los días contados. Me niego a creer que el público, incluso el americano, quiere ver en directo el primer beso de un niño, o su primera experiencia sexual, que parece que es lo que más cotiza en las audiencias. ¿Se imaginan esto en España? Me pregunto de que sirve aplicar leyes que protejan a los menores cuando en las televisiones se emiten escenas comprometedoras de los mismos.

Lo que está claro es que dentro de unos años, alguno de estos niños tendrá su lugar en Hollywood, la televisión o la cama de algún famoso, porque salir en Gran Hermano, si algo te garantiza, es fama. Qué tipo de fama, y cómo utilizarla, es algo muy diferente y se antoja complicado según cómo tenga amueblada la cabeza cada uno. En este caso, la de sus padres, puesto que con 15 años uno no tiene capacidad de discernimiento suficiente para saber escoger. Es posible que entre los participantes de este peculiar concurso se encuentre un futuro premio Nobel, o la sucesora de Paris Hilton; es algo que los padres, y sólo ellos, serán los culpables. A ellos habrá que darles las gracias, o recriminarles el haber apuntado a sus hijos a un circo televisivo que cada vez se acerca más al límite de la legalidad. ¿Cuándo empieza, y termina, la explotación infantil?

De todos modos, qué se puede esperar de la televisión de un país donde que permite tener licencia de armas nada más nacer. Para poder conducir basta con 16 años y para beber alcohol, eso sí, tienes que esperar hasta los 21 años. ¿Y qué decir de la locura de un senador de Nebraska, Ernie Chambers? Resulta que ha presentado una demanda judicial contra Dios, por causar “nefastas catástrofes” en el mundo. Lo más increíble es que ha sido admitida a trámite. Ver para creer.

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