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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

El todo es un conjunto de espirales

Marino Iglesias Pidal
Redacción
viernes, 21 de septiembre de 2007, 13:26 h (CET)
Casi todas viciosas, crecen con el vicio. Las virtuosas son muy raras, crecerían, lógicamente, con la virtud. La de los sentimientos, por decir una, es viciosa, degenerativa y, por tanto, conducente a la desaparición de los mismos. Tiene su origen en la estupidez y la desidia: Esto no tiene importancia, para qué vamos a hacer nada. Se va desarrollando con la permisividad, la autoexculpación, la farsantería, la desinhibición, la imitación fácil, la aceptación de lo que debiera ser inaceptable, la prédica que a sabiendas se hace en el desierto, la legalización de lo ilegalizable y tantas y tantas formas de conductas reprobables y hasta abominables que, a pasos agigantados, nos están acercando al último punto de la espiral, el punto en el que se asentará la especie que, carente ya de sentimientos que la enaltezcan, pone su racionalidad, exclusivamente, al servicio de su animalidad.

Estos días llueven las peticiones reivindicativas de los derechos de los animales, motivadas, entre otras, por la reciente Fiesta del Toro de Vega. Veamos ésta como uno de los puntos que conforman la espiral de que estamos hablando. Expresa un sentimiento de piedad hacia los animales, pero ¿cuál es la intensidad de este sentimiento? Evidentemente menor de la deseable. Yo no la he visto – la manifestación, digo, el objeto de divertimento ¡por supuesto! -, pero no creo que sea necesario para opinar, ni siquiera se necesita mucha imaginación para adivinar: Una manifestación con pancartas y gritos más o menos exaltados o mesurados... Siempre es lo mismo. Hago una pregunta cuya respuesta conozco: ¿creían los manifestantes que así lograrían suspender la abominable monstruosidad? No. ¿En qué punto de la escala del amor se sitúa el que motiva una acción que de antemano se sabe ha de ser infructuosa para salvar al ser amado?

Que nadie tome estas reflexiones mías como una incitación a la guerra o algo así, ¡qué va! ¡todo lo contrario! Por eso, ahora, la pregunta es: ¿Qué creen que pasaría si en las previas de todas las aberraciones que se dan contra animales y personas – la fiesta mencionada, la fiesta nacional... las sentencias que revuelven, más aún que los delitos sentenciados, los estómagos más estables... – qué pasaría, digo, si en vez de pancartitas, manitas alzadas, silencios o palabritas, toda esta gente que se manifiesta en esta forma, y muchos más que, sin manifestarse, sienten lo mismo, comunicara a los excelsos ámbitos con poder de decisión que correspondan: A partir del día de mañana ninguno de nosotros moverá el culo del sillón de su casa para acudir al trabajo hasta que por ley queden prohibidas ésta y la otra y la otra cuestión y se adopten esta y la otra y la otra medida? ¿Creen que entonces se seguirían festejando el Toro de la Vega, las corridas de toros... las risitas de los nenes que gozan de inmunidad delictiva, las de los adultos conscientes de que los cuatro o cinco mil años de condena, en realidad no significan más que, aproximadamente, una docena de cumplimiento? ¿Y tantas y tantas “chirigotas” más?

Si entre los nacidos en este país hubiera los suficientes españoles con el suficiente amor a su patria que aplicaran esta milagrosa medicina de “Culo en el sillón mientras no se imponga la razón” para impedir el adoctrinamiento antiespañolista a que son sometidos desde su nacimiento multitud de niños, a los que incluso se les niega el conocimiento del español como medida preventiva contra la contaminación que supondría el uso de esta lengua, los incomprensibles – pues los hace un ¡gobierno de España! que, se supone, ¡debería gobernar para España! - y constates privilegios y concesiones a separatistas que los sitúan cada vez más cerca de lograr su objetivo... ¿veríamos entonces los continuos escarnios de palabra y obra a que es sometida España y todo lo que la representa? ¿gozarían de la impunidad que ahora gozan los escarnecedores? ¿se gobernaría en la dirección que ahora se gobierna?
Para mí la respuesta es clara, ¡pero! De donde no hay no se puede sacar.

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