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Tabarca, la pirata
NIEVES FERNNDEZ
Qui n dice que al buscar una isla has de alejarte durante horas en avin de la Pen nsula hasta encontrar un istmo o un archipilago apartado e id lico? Ah est Tabarca, la pequea Tabarca, a tan s lo tres millas del cabo ms cercano. Puede que sea la isla m s prxima y enana; me dicen que es la nica isla habitada de la Comunidad Valenciana. Hace aos que visit el islote de Nueva Tabarca, me qued sorprendida por su espejo de aguas transparentes. Las placas solares de donde se abastec a para tomar su energa de isla vividora se me hicieron insuficientes para la noche isle a y, algunas tardes, anduve con precaucin y recelo para no perder el pen ltimo barco que me transportara a Santa Pola, porque el ltimo me daba p nico perderlo entre un mar aventurero y negro, opaco como la oscuridad de un parche colgado en ojo de pirata. Por esos aos me contaron historias de cautivos genoveses liberados por Carlos III en el siglo XVIII, ellos fueron los primeros pobladores de la isla, si ignoramos o no queremos acordarnos de las bandas de piratas que aterrorizaron las costas levantinas.
Han pasado los a os y he vuelto por Tabarca, su playa y sus rocas baadas por las saladas aguas son las mismas, han revivido en mi recuerdo. Quise jugar con los peque os que me acompaaban a la b squeda de autnticos tesoros de piratas en un juego veraniego por llevarnos algo m s que fotos, esto es, llevarnos una parte de Tabarca junto a otras sensaciones no demasiado transportables. De Tabarca, la pirata, trajimos el recuerdo de un gran barco fantasma abandonado con inscripciones griegas que despertaron nuestra imaginacin de siglos, luego un joven del grupo descubri que esas letras no eran sino una direccin de la red marinera de Internet, pero eso ya no se lo dijimos a los nios. Alguien descubri el tesoro de un puente que result ser la Puerta dedicada a un santo, alguien m s el de unas rocas que invitaban a un bao de frescor para los pies ardientes, otro descubri y se apropi de un arco o p rtico natural bajo las rocas, otro ms de una bella y escondida piragua, otro de una peana ideal que sostuviera a la bella sirenita de otros mares so ados, otro de un banco de peces plateados y otro de un tesoro de sombra, pues hay que decir que en Tabarca el sol se ala con las aguas, confundido en su azul de cielo y pide su reinado en servidumbre; adem s de todo esto, yo le descubr un tesoro de luz el ctrica que se instal hace poco por cable submarino para que esa reserva marina del Mediterr neo pueda reservarse tambin a los cinco mil turistas diarios que la visitan, a plena luz y sin problemas de abastecimiento.
Dicen que, por las noches, se escucha todo un mar de olas mezclado con las voces y los esp ritus de los piratas berberiscos que vagan por sus calles esperando encontrar un tesoro de vida. Sus cincuenta habitantes viven ahora de la pesca y del turismo y ofrecen sombrillas para parar al sol ms luminoso junto al caldero tabarqu de pescado y arroz. Cada cual vive a su modo en la Isla Plana mientras los pulpos, los erizos, las esponjas, las doradas, las estrellas de mar, los peces y las caracolas bucean de placer con los baistas a todas horas en espacios comunes o en zonas protegidas. Una isla de dos kil metros, miniatura natural cual joya al alcance del marino o viajero con esos 17 C de temperatura media. Ay, quin pudiera ser pirata para abordar la isla fortificada varias veces al a o, surcando a menudo sus subtropicales aguas!
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