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Moscú y París optan por conservar distancias

Piotr Goncharov
Redacción
jueves, 20 de septiembre de 2007, 22:42 h (CET)
La reciente visita a Rusia del nuevo ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, en la capital rusa fue esperada con mucho interés. Desde la elección del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, entre ambos países han salido a flote un grupo de problemas internacionales cuya solución tanto Moscú y París defienden a partir de puntos de vista que no coinciden. Estos problemas incluye el reconocimiento unilateral de la independencia de Kosovo por los europeos, la situación en torno al programa nuclear iraní, el Tratado sobre las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (PACE) y el emplazamiento en Europa de elementos del escudo antimisiles estadounidense (DAM).

Previa a la visita de Kouchner a Rusia, los ministerios de Exteriores y Defensa desde Moscú y París protagonizaron un intercambio de réplicas que una vez más cuestionaron la posibilidad de un acercamiento de las posturas de ambos países en relación a esos asuntos. Según expertos, el encuentro entre el nuevo ministro de Exteriores francés y el su homólogo ruso Serguei Lavrov, actualmente titular interino, fue relevante únicamente por las expectativas que supuso el inicio de ese dialogó intenso y complicado.

A juzgar por las declaraciones hechas por los jefes diplomáticos al concluir las conversaciones, las partes optaron por permanecen en sus posturas, para no decir que se mostraron al máximo inflexibles. Esto último debe atribuirse a la parte rusa, como evidencia el tono de las declaraciones pronunciadas por Lavrov.

Posiblemente, las excepciones fueron el asunto del PACE y el DAM en Europa.
Aquí Lavrov se permitió destacar una posible y modesta aproximación de posturas al declarar: “Pienso no equivocarme al afirmar de que tenemos el interés común de que el desarrollo de los acontecimientos en torno al PACE, y los planes de crear una tercera posición del DAM estadounidense no conlleven a la violación de la seguridad de alguien”. Evidentemente, que ese “interés común” ninguna de las partes se atrevería a cuestionar, incluso si tuviera razones para ello.

En lo que se refiere al problema del reconocimiento unilateral de la independencia de Kosovo, aquí el ministro ruso fue inamovible. Afirmó que él no ve de qué forma “el reconocimiento unilateral de la independencia de Kosovo puede estabilizar la situación en Europa “. Además, Lavrov subrayó que Rusia, “quiere evitar ese escenario” (el reconocimiento unilateral), porque sabe que otros países miembros de la Unión Europea (UE) piensan de la misma forma.

Con esto, Lavrov apostó por el amor propio de París, al recordar que el 10 de diciembre, una vez sea estudiado por el Grupo de Contacto, el contencioso de Kosovo volverá a ser estudiado en el Consejo de Seguridad de la ONU.
“No consideramos posible que se fijen plazos definitivos y convencionales” para solucionar el problema, dijo el ministro ruso a su colega galo.
La víspera, sin ocultar su satisfacción, Kouchner había declarado al diario moscovita Nezavísmaya Gaceta” de que Francia había propuesto prolongar cuatro meses el proceso negociador entre Kosovo y Serbia. Lavrov una vez más recordó la postura de Moscú, que aboga porque Belgrado y Pristina continúen las negociaciones con el objetivo de alcanzar un resultado real, y pidió a su colega atender precisamente ese asunto y no hacer “predicciones en tazas de café”.

De la misma forma transcurrió la discusión del problema iraní. Kouchner se limitó a declarar que Francia está a favor de sanciones severas contra Irán.
Por lo visto el ministro galo no se mostró dispuesto a reconocer ante la prensa de que precisamente Francia propuso a la UE emprender sus sanciones propias contra Irán al margen de la ONU. En lugar del ministro galo, esto lo reveló Lavrov.

El diplomático ruso dijo que en Moscú causa asombro la posibilidad de que Estados Unidos y la UE emprendan sanciones contra Irán sin el consenso en el Consejo de Seguridad de la ONU. Lavrov subrayó que para la comunidad internacional sería incomprensible si EEUU y la UE optan por las sanciones.
“Si las partes acordaron que dentro de poco trabajarán conjuntamente, y ese acuerdo se refleja en una resolución del CS de la ONU. ¿Cuál es el objetivo de esas sanciones unilaterales?”, inquirió Lavrov.

Quedó claro que la visita de Kouchner a Moscú, más que todo, estuvo destinada a sondear el terreno de cara a la visita de Sarkozy a Rusia. El sondeo por lo visto fue exitoso, ahora, el nuevo jefe de la diplomacia gala comprende perfectamente que Moscú no tiene intenciones de renunciar a sus posturas, especialmente en aquellos asuntos internacionales clave para Rusia.

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Piotr Goncharov, para RIA Novosti.


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