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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Asignatura para la Ciudadanía vs libertad de enseñanza

Mario López Sellés (Madrid)
Mario López
miércoles, 19 de septiembre de 2007, 21:49 h (CET)
Parece que el debate nacional se está centrando en la libertad de enseñanza y gira en torno a la asignatura para la Ciudadanía ¿En democracia cabe la libertad de enseñanza? A primera vista la pregunta resulta obscena. Hagámosla más extensa ¿Es la democracia la suma de todas las libertades? Pues, evidentemente, no. La democracia es la suma de todas las libertades acotadas en los límites del respeto a las libertades ajenas. Es decir, toda libertad se ha de ejercer en el respeto al bien común y al bien particular de cada ciudadano. Mi libertad de producción no puede suponer la quiebra de todos los demás productores. Mi libertad de consumo no puede hacer imposible para los demás el consumo de bienes necesarios. De la misma manera, la libertad de educación no puede suponer, por ejemplo, el adiestramiento en sectas antisociales o anuladoras de la propia personalidad. La libertad de enseñanza ha de estar limitada por los valores democráticos fundamentales: libertad de expresión, respeto a los derechos de todos los ciudadanos sin distinción de raza, sexo o cualquier otra condición; respeto a las singularidades culturales o lingüísticas de cada pueblo.

Hay muchas voces que se alzan en contra de la asignatura para la Ciudadanía, por considerar que atenta contra la libertad de enseñanza y, en último extremo, contra la democracia. Creo que esas voces yerran estrepitosamente en lo fundamental. Precisamente la asignatura para la Ciudadanía pretende enseñar a los escolares a ejercer y defender las libertades dentro del respeto a los principios democráticos recogidos en la Constitución. La enseñanza ha de ser libre, tanto en su opción como en sus contenidos, pero no vale defender la libertad de enseñanza cuando lo que se pretende es adocenar a los alumnos, programarles el cerebro e impedirles pensar libremente. La ley está para poner límites a los excesos que cualquiera de nosotros pudiéramos cometer enarbolando falsamente la bandera de la libertad. Por otro lado, nadie ha negado la posibilidad de adaptar el contenido de la asignatura para la Ciudadanía para hacerlo coherente con el pensamiento del centro de enseñanza.

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