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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

ETA falla y el Gobierno se faja

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 18 de septiembre de 2007, 21:55 h (CET)
Definitivamente no creo en las casualidades. Puedo admitir que una vez se produzca una casualidad, esto que ocurre cuando vas por la calle y, de pronto, te encuentras con un conocido que hace años que no ves; pero si a los tres días lo vuelvo a ver y, más tarde, a los quince días, se me vuelve a aparecer estoy en mi derecho de pensar que algo raro se está produciendo y que aquellos repetidos encuentros se deben a otra cosa distinta a la casualidad. Bien, pues esto mismo me ocurre cuando veo que, de repente, la banda terrorista ETA, aquella que donde ponía la bomba causaba estragos materiales y muertes de inocentes; ahora, después del cese de la tregua, como si de pronto se hubiesen vuelto torpes o idiotas, una vez sí y otra también, fallan en hacer explotar sus explosivos, supuestamente destinados a causar víctimas y crear el pánico entre los ciudadanos españoles. Será porque uno ya tiene más conchas que un galápago o porque gato escaldado del agua fría huye, a mí, vean por donde, todo esto me huele a chamusquina.

Si no fuera porque el señor Zapatero es un sujeto retorcido y capaz de cualquier truco, combinación o maldad, con tal de llevarse el agua a su molino, quizá lo podría atribuir a que la banda terrorista ha sufrido un repentino ataque de ineficacia que los ha convertido en inocentes aspirantes a maleantes de tercera categoría; si no fuera porque, a pocos meses, ya tenemos encima los comicios para elegir nuevo gobierno o, si no supiéramos que ZP no ha parado de mantener contactos con ETA y que, en estos momentos, lo que le conviene es dar la sensación de que está enrabietado contra los terroristas, para lo cual ha dado órdenes fulminantes a la policía para que los extermine como ratas o, si no fuera porque, miren por donde, en un súbito ataque de españolidad ha dado la vuelta a la tortilla y, como nuevo Frégoli, se nos ha transformado en el español del año, el defensor acérrimo de España (olvidándose de aquellos tiempos en los que no estaba seguro de lo que era una nación o de las cesiones a Catalunya o de las negociaciones con ETA en la que se hablaba de la anexión de Navarra a Esukadi) hasta el punto de convertir en una cuestión de honor el que se cree un nuevo logotipo en el que se resalte “ El Gobierno de España”. Si no fuera por todo esto, se hubiera podido pensar que nuestro ZP se había convertido en un gobernante responsable.

Sin embargo, si uno pasa revista a los acontecimientos que han puesto a ZP contra las cuerdas, a sus fracasos en las negociaciones con ETA; a sus problemas con Catalunya; a sus divergencias con su propio partido en Navarra; al derrumbe de su estrategia con el PNV con la retirada de Imaz; a sus poco afortunadas palabras sobre la bonanza económica del país y las andanadas que le están llegando desde el extranjero, que lo dejan como chupa de dómine; no nos debería extrañar que esté tratando, por todos los medios a su alcance, de hacerse un lifting político. Pongamos por ejemplo como ha ordenado a sus ministros que se vuelquen sobre Catalunya y la cubran de millones para intentar amordazar a los Carot, Montilla, Mas y Saura, a base de llenarles las faltriqueras para que no se le solivianten. Y es que, cuando Pujol y Maragall se le lanzan a la garganta exigiendo más soberanía, que se implante de inmediato el Estatut y que se solucionen todos los problemas económicos de la secesionista Catalunya, al pobre ZP le entran todos los males. Pero digo yo ¿de dónde van a sacar tantos millones como dicen que les ha prometido Solbes a Castells y demás negociadores?, ¿cómo puede ser que el señor Secretario de Hacienda, se baje los pantalones ante la Generalitat y prometa que “El Gobierno invertirán en Catalunya lo que necesite”?.

Y es que Pujol hace pupa cuando afirma que ahora hay más indepentistas que nunca; también hace pupa que se quemen retratos del Rey; no en Catalunya, por supuesto, pero sí en el resto de España. También le revuelve las tripas que Mas proponga a CIU, PNV y BNG una triple entente que condicionaría, según ellos afirman, el nombramiento del jefe de un nuevo Ejecutivo. Y a todo esto Montilla, en su papel de Don Tancredo, inmóvil, capeando el temporal, haciendo como si no se enterase y sacando pecho, no para de decir que: como el PSC no hay nadie y, a Zapatero, ¡qué no le falle!. Pero, entre tanto ¿qué van a pensar de todo este entreguismo a los catalanes los de las demás autonomías? Si la vaca da toda su leche para una o dos autonomías ¿de que van a nutrirse las demás, empezando por Madrid y acabando por las Baleares y Canarias? ¿Es consciente el señor ZP de que se la está jugando a una sola carta? Sí, ya sabemos que Catalunya aporta un buen número de escaños ¿pero serán suficientes para compensar los que pueda perder en otras autonomías que se vean perjudicadas por menos inversiones de las esperadas? Este órdago, por otra parte tan diáfano, no sabemos si será bueno para Andalucía a la que, no nos olvidemos, también prometió ayudar o para Galicia (Lugo) con la que se comprometió que sería la más favorecida en el reparto. ¿Hasta cuanto está dispuesto el señor Presidente a endeudarse? Por cierto, nadie ha explicado a los ciudadanos el por qué se vendió oro del Banco de España. Es evidente que necesita sacar adelante los presupuestos Generales del Estado y, de momento, lo tiene chungo; ¿aumentará más los impuestos? No creo porque, en vísperas de elecciones, podría ser una medida muy impopular.

Si ETA quisiera no hay duda de que mataría. Entonces ¿por qué se limita a amagar? Porque sabe que unos muertos podrían ser la puntilla para ZP en las elecciones. A ETA no le conviene de ninguna manera que gane los comicios el PP, sabe que sería su final y que se acabaría el comadreo de Euskadi con el tema de la independencia. Quiere ayudar al lider socialista pero, al mismo tiempo, necesita mantener vivo su prestigio ante sus propios correligionarios, que no entenderían que, después de finalizada la tregua, no pasase nada. Una ETA desprestigiada acabaría con el cáncer del separatismo vasco y, sin duda, le daría un palo al secesionismo catalán. Unos atentados sin consecuencias no perjudican a ZP y, de paso, contentan a sus sicarios los extremistas. Una kale Borroca activa acaba de dar la sensación de que los etarras siguen actuando ¡claro que un poco descafeinados! ¿Hasta cuándo se podrá mantener esta situación? Yo diría que hasta que hayan pasado las elecciones y salga un gobierno nuevo. Si ganan los socialistas lo más seguro es que se consume la anexión de Navarra al País Vasco y se regularice la situación de ETA (pese a las protestas de la AVT y de los derrotados); se formalice una seudosecesión de los Paisos Catalans y se entre en un totalitarismo ideológico de tipo soviético. Un anticipo puede ser la Educación para la Ciudadanía y el bachillerato de los cuatro cates. ¡España va bien! Pero, nos va a hacer “la cusqui”.

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