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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

Antena 3 esconde a Jack Bauer

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
lunes, 17 de septiembre de 2007, 23:16 h (CET)
Comenzaba esta semana pasada, después del inexplicable amago veraniego que no llegó a buen fin, la sexta temporada de la serie “24”, serie que ha revolucionado la televisión norteamericana, que gira en torno a un duro agente de la Unidad Antiterrorista de Los Ángeles llamado Jack Bauer (Kiefer Sutherland) y que ha logrado cabrear a todos los amigos de lo políticamente correcto.

Pues bien, la serie, nominada para más de doce premios Emmy por la temporada 2005/2006, galardonada, entre otros, con el premio a la mejor serie de televisión, que ha triunfado en todo el mundo y cuenta con millones de seguidores -entre los que me incluyo-, ha sido, para gran cabreo de quien esto escribe, arrinconada por Antena 3. Se emite a las doce y pico de la noche, la madrugada de jueves a viernes. Dirán… será que antes emiten algo interesante. Nada. Peliculón tostón.

Sospecho, y creo que sospecho bien, que la ocultación con nocturnidad y alevosía de la serie se comete con el fin de no molestar al pensamiento único gobernante. Porque si algo caracteriza a la serie en cuestión es el poner continuamente en entredicho los mandamientos del pensamiento único.

Jack Bauer no gusta ni a los buenistas. ¿Cómo va a gustar un agente que jamás pierde de vista su objetivo –proteger a los ciudadanos de Estados Unidos-, que tiene claro quiénes son los buenos y quiénes los malos y que, para colmo de desdichas, no cree en eso de “si lo dice la ley es que es lo bueno y no se puede discutir” y tiene por costumbre saltarse las normas y la burocracia –que queda a la altura del betún a lo largo de todas las anteriores temporadas- y que encima, temporada tras temporada, acaba teniendo razón? Lo detestan. En Estados Unidos, cuna del pensamiento único aunque la mayoría de los progres europeos antiamericanos lo ignoren, el Consejo Islámico-Estadounidense (CAIR) protestó contra la serie, argumentando que el poner en relación terrorismo e Islam podría provocar “islamofobia”. Vamos, que eso de mostrar en televisión a musulmanes inmolándose al grito de “Allah Akbar” para asesinar a hombres, mujeres y niños desarmados que viajan en autobuses está mal. Muy mal.

Y es que la sexta temporada arranca con islamistas, fielmente retratados –también se retrata a musulmanes que colaboran para tratar de impedir la cadena de masacres terroristas-, inmolándose en autobuses de línea y vagones de metro y colocando coches-bomba a las puertas de hoteles.

Todo esto no acontece, como sí sucede en la realidad en Irak casi a diario (los progres lo llaman “insurgencia”, cuando no es más que terrorismo), sino que pasa a lo largo y ancho de todo Estados Unidos. Jack Bauer, tras pasar dos años en un socialista campo de concentración chino, regresa dispuesto a sacrificarse para tratar parar la cadena de atentados (“no comprendes la diferencia entre morir por algo y morir por nada”, le espeta en el primer capítulo a James Buchanan, jefe de la UAT, minutos antes de ser entregado a un terrorista islámico que quiere vengarse por la muerte de su hermano).

Pues se pueden imaginar. La repera. Demasiado para nuestros progres.

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