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Etiquetas:   Al aire libre   -   Sección:   Opinión

Pereza de curso

Pascual Falces
Pascual Falces
jueves, 13 de septiembre de 2007, 21:53 h (CET)
Parece como si ya todo estuviera listo para el disparo del cohete que anunciará el comienzo del curso 2007-08. Y, analizando las circunstancias que lo rodean, se entiende que la gente sienta una cierta pereza ante el mismo. En la vida, unas veces se va, afortunadamente, como cuesta abajo y el camino se hace más ligero; en otras, un “quebrado y ascendente” camino obliga a aprestarse a recorrerlo con mayor esfuerzo. En la Historia, han existido circunstancias de “sangre, sudor y lágrimas”, que, confiemos -desde el natural optimismo conque se reflejan las apreciaciones desde esta columna-, no será preciso volver a vivirlas.

En primer lugar, esto de que “el terrorista más buscado del mundo”, por “el ejército más poderoso del mundo”, siga campando por sus respetos y lanzando sus proclamas, pasados seis años de la felonía de que se ha hecho responsable (Once S, Nueva York), es de preocupar. ¿Será que todo no está tan claro como se ha pintado?... pero, es un tema “lejano” geográfica y temporalmente considerado, y que lo siga siendo.

El sesgo que más pereza da, llevando el objetivo del catalejo desde estas cumbres no más allá de las fronteras de España, es, que, se está frente a un curso electoral. Si la realidad mediática se ofrece siempre matizada de mentiras y tergiversaciones, con elecciones a la vista, nada se puede tomar como verdadero; la manipulación raya en lo grosero y los conejos saltarán desde dentro de las chisteras como si hubieran “parido”, que diría José Ramón, el primo de Epifanio del Cristo Martínez.

¿Hay que creerse que “lo” actual de ETA no es puro y oscuro pasteleo? ¿De cuándo acá ha fallado tan estrepitosamente en sus intenciones en su vomitiva historia, como desde que anunció su última vuelta a la “lucha” armada (al crimen)? “¿Es que el Fiscal General sabe que me están deteniendo?”, preguntó sorprendido un día Otegui, no hace mucho. Ahora parece que se pudre callado en una cárcel de San Sebastián. ¿A qué atribuir el silencio del asesino y “diarréico” mental de De Juana en su cárcel de Aranjuez? ¿Hasta qué punto es creíble la eficacia gubernamental en la lucha contra la banda? (ojalá sea así, y los “descerebrados” ya estén definitivamente neutralizados por la eficacia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado)

De economía se dice de todo; desde que se juega en la Liga de Campeones, hasta que hay que apretarse el cinturón. No tanto como en aquellos tiempos en que, llegada esta época del año, ante el inminente y crudo cambio de estación, las gentes solían decir: Este invierno, ¡vamos a pasar más hambre que un “maestro escuela!...” - lo cual, casi nunca llegó a ser cierto, ni por el hambre, ni por los respetables maestros nacionales. Los hechos que hablan por sí mismos están tozudamente presentes: el interés de la hipoteca subiendo, y la Bolsa en sus horas más bajas de los últimos años.

La creciente radicalización de los nacionalismos, nunca vista, contribuye al tedio con el que afrontar el curso. Gallegos, vascos, y catalanes, por orden de Oeste a Este del norte peninsular, lucen sus más aparatosas excentricidades elevando sus ombligos hasta el borde de la boina –nada contra la boina-, y sobrepasando todo sentido común. La escolaridad tampoco quita hierro del panorama. Los “repetidores” seguirán adelante para que no se atribuya a lo difícil de las materias el gran fracaso escolar. También, en tiempos de la malhadada “mili”, existía un “pelotón de los torpes”, y no pasaba nada. La controversia desatada con la “Educación para la ciudadanía” desestabiliza las sanas intenciones con las que se envían, para “desasnar”, los niños al colegio.

Y, para colmo, la tenebrosa historia, angustiosamente vivida, de la niña inglesa desaparecida en su apartamento del sur de Portugal descompone el ánimo del más templado. ¿Son los padres?... Sea lo que fuere, se está jugando con los mejores y más solidarios sentimientos de la gente. De cualquier modo, y, a pesar de todas estas nubes que ensombrecen el panorama, el curso ha de comenzar, y concluir, como todos, y, como en los “encierros” de los toros, al final, cada uno terminará en su correspondiente chiquero, y la gente se marchará para almorzar, y descansar de nuevo.

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