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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Ley de la Memoria justa y necesaria

Raúl Santiago García López
Redacción
martes, 11 de septiembre de 2007, 21:32 h (CET)
El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha dado un nuevo impulso para la aprobación en esta legislatura de la Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura.

Esta medida responde a una necesidad política, democrática e histórica del país, y a una demanda de colectivos de afectados y familiares, principalmente.

Analizo nuevamente esta iniciativa como algo oportuno y necesario. Creo que es el momento de aprobar una Ley para las personas, no una ley que fomente la venganza o la revancha, y que ni mucho menos erosione la convivencia democrática nacida del consenso de la transición y de la Constitución del 78. Tiene que ser una Ley que recupere el espacio público y sus significaciones simbólicas hacia la neutralidad de una convivencia que no renuncia a la historia, pero sí a aquella rememoración de la misma que al recordarla, puede suponer un elemento de marginación para una gran parte de la sociedad.

Se trata por tanto, de recuperar y reconocer la dignidad de personas y colectivos determinados, y de fortalecer la convivencia pública, mediante el conocimiento de aspectos de nuestro pasado que no pueden permanecer enterrados

Reivindico nuevamente el impulso decidido del gobierno a través de esta Ley del conocimiento histórico de la realidad, y de su reconocimiento para personas y colectivos específicos que sufrieron la cárcel, el exilio, la represión y la muerte. Tenemos que luchar contra el revisionismo histórico que esconde la realidad de los hechos: unos militares apoyados por grupos políticos, aristocráticos y clericales alteraron la legalidad del Estado de Derecho y provocaron una guerra incivil que desembocó en un régimen dictatorial ilegal e ilegitimo.

La guerra es un fracaso de la civilización, y en la guerra se cometen injusticias por parte de todos los combatientes. La guerra de 1936 fue un fracaso para el país. El trabajo de conocimiento de la historia y de recuperación de la memoria debe servir para que jamás se repita, y para que los valores de la paz, la concordia y la tolerancia calen en las jóvenes generaciones del país. Queremos saber para reconocer, conocer para no repetir. Debemos trabajar desde el consenso en pro de la justicia.

La dictadura franquista fue ilegal e ilegitima, y por tanto, lo son sus símbolos. La democracia es la República de 1931 y la Constitución de 1978. El régimen dictatorial que rigió España desde 1939 hasta 1975 está fuera del Estado de Derecho. Por eso, solicito la retirada de todos los símbolos franquistas o que conmemoren la dictadura, prohibiendo que figuren éstos en espacios privados o públicos, declarándolos ilegales, así como que se retiren todos los nombres de calles que aludan a personajes o hechos asociados a la dictadura. También solicito que el Valle de los Caídos o Cuelgamuros, sea recuperado totalmente para el espacio público, y se retiren los símbolos que conmemoran o exaltan la dictadura, como las tumbas de Primo de Rivera o Franco.

Apoyo las compensaciones económicas que se derivarán de la Ley. Solicito que todos los juicios franquistas que tengan relación con la represión sean anulados de todo su valor jurídico y legal, declarándolos nulos, sin que esto ponga en tela de juicio la seguridad jurídica que se pueda derivar de ese periodo.

Reivindico que se investiguen y excaven todas las fosas que están sin hacerlo, porque al estar enterradas, está enterrada la memoria y la vergüenza de un país que ha sabido aprender de sus errores y mira hacia delante sin rencor ni ánimos de revancha, pero que puede mirar hacia atrás y ver hasta donde puede llegar la irracionalidad del hombre, cuando su deseos de poder y de dominio se imponen sobre su inclinación hacia la convivencia racional y en paz. Las fosas deben excavarse con dinero y con apoyo público, a través de subvenciones, convenios y del Centro Documental de la Memoria que prevé crear la Ley, así mismo debemos de dignificar a las personas asesinadas y enterradas en las fosas señalizándolas y recordando la ubicación de la barbarie, por que de esa manera no se repetirá la hoja más triste y violenta de nuestro país.

Quiero que los jóvenes y toda la ciudadanía accedan al conocimiento real, no revisado, de lo que sucedió, queremos que las víctimas y sus familiares sean reconocidos en su condición, en el acceso a los restos de sus familiares, en la recepción digna de compensaciones económicas justas.

No quiero revisar la transición, de la que me siento tremendamente orgulloso, ni modificar el consenso de la Constitución de 1978, ni arremeter contra personas o colectivos que puedan tener asociación directa o indirecta con el extinto régimen, sino quiero conocer y difundir la realidad de los hechos, recuperar la memoria para recuperar la dignidad, para que haya paz, piedad y perdón.

Pido a las formaciones políticas con representación parlamentaria que ayuden al Gobierno y a José Luis Rodríguez Zapatero a aprobar en esta legislatura esta Ley, una Ley que sin duda es justa y necesaria.

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