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Etiquetas:   Reales de vellón   -   Sección:   Opinión

Agosto caliente, septiembre ardiente

Sergio Brosa
Sergio Brosa
lunes, 10 de septiembre de 2007, 22:00 h (CET)
Si el pasado mes de agosto no tuvo más calenturas que las coyunturales, impropias de estas calendas, este septiembre apunta ardores de todos tipos: geotérmicos, políticos y económicos. Pero sobre todo, éstos últimos, pueden afectar enormemente a la cesta de la compra ¡Y con el súper hemos topado! pues los ardores que ello puede producirnos, no vamos a aliviarlos ni con sal de frutas.

A colación de lo que comentamos en esta sección el 05/III/2007 sobre la dedicación de ciertos alimentos básicos a la producción de etanol, combustible para automóviles básicamente, como la caña de azúcar en Brasil o el maíz en EE.UU., empieza a sentirse cierta escasez de estos productos en los mercados alimentarios tradicionales, lo que unido al incremento de la demanda de China, está forzando la subida de los precios.

La cadena alimentaria no es solamente aquella en la que el pez grande se come al chico; el león a la gacela Thomson y ésta el pasto que da el Serengeti. También es una cadena alimentaria la que se produce a partir de alimentos básicos, como la caña de azúcar para hacer ron (básico en muchos lugares de la Tierra) para hacer el azúcar; el maíz para consumo directo en forma piña de millo, como se conoce en Canarias, por ejemplo; para la producción de harina y también para el forraje.

Y este forraje sirve como alimento, entre otros animales, a las vacas. Así que, si sube su precio, subirá el precio de la leche. Si la leche es a su vez más demandada por otros mercados, como China y otros países de extremo oriente que han visto sus ventajas, ahora que tienen el dinero para comprarla, con muy buen criterio se han propuesto que sus niños tomen un cuarto de litro diario, pues es muy sano para su formación ósea, con el aporte de cal y vitaminas que la leche contiene.

Hace unos años, la CE estableció cupos a la producción de leche, de manera que los ganaderos se comieron alguna –o muchas– de sus vacas, para no incurrir en las penalizaciones en las que incurrieron otros, por mucho que convirtieran en polvo el producto de sus cabañas. Finalmente, en polvo es como se transporta a largas distancias la leche, como hasta la China, pues con las modernas técnicas de liofilización, se reduce su contenido en agua, para aplicársele en destino, por el consumidor final, con todas las ventajas que ello supone y sin apenas merma en la calidad del producto original.

Todas estas vicisitudes varias, en cuanto a la leche por ejemplo, hacen que los productores europeos estén, más que preparando al mercado, amenazándole con un incremento del precio del litro de leche que ha de alcanzar un nivel similar al de la gasolina, que no al del gasóleo B.

¿Podrán también funcionar en un futuro próximo los automóviles con leche? ¡Sería la panacea! Como viene haciéndose recientemente en Cataluña, apadrina uno a una vaca de un ganadero, lo que da derecho al padrino, por una media de 1.500 euros por ahijada, a recibir productos lácteos del animal apadrinado. Lo que desconozco es cómo verifica el padrino la producción de su ahijada. En cualquier caso y volviendo a la simpleza anterior, uno podría convenir con su ganadero patrocinado que los réditos de su apadrinamiento fuesen en leche líquida, si había de servir de combustible a su utilitario o ciclomotor.

Es de justicia que todos se ganen su jornal honradamente y en proporción justa también. Pero si ahora un exceso de demanda ha de suponer un incremento más que proporcional en el precio de la leche, bueno sería ahora también que la CE establezca un incremento en las cuotas de producción de los ganaderos, pues si por el simple hecho del desabastecimiento del mercado tradicional han de dispararse los precios para que los intervinientes en la “cadena alimentaria” hagan su agosto, hay que recordar que estamos ya en septiembre y no estaría bien empezar a ver largas colas en las lecherías europeas, con cartillas de racionamiento.

Lo mismo empieza a tratarse en el mercado del pan. El incremento del precio del trigo, parece que va a aplicarse directamente al precio de la barra de pan. Así si el trigo se incremente en un 20%, la barra sube otro 20%, como si el 100% de los componentes del precio final del pan fuera el del trigo. Hay algo llamado escandallos que sirve para desglosar los componentes de un producto y aplicar justamente las variaciones en el coste de cada uno de ellos, para la adecuada modificación del precio final.

Como cuando subían los combustibles de automoción un 10% y los transportistas intentaban un incremento del precio del transporte de la misma proporción, como si los neumáticos fueran gratis.

Ciertamente la entrada del euro no ha contribuido a la moderación de los precios en la zona de moneda única de la CE, sino más bien al contrario. Ahora la crisis hipotecaria de EE.UU., viene ya afectando a nuestro sector de la vivienda desde hace meses, pues el incremento en la firma de hipotecas en España tiene ya una curva mucho más plana, aunque la media de las hipotecas haya aumentado su importe. Siempre hay alguien que tiene más dinero; o más arrojo. Los créditos hipotecarios al promotor para la adquisición del terreno a edificar, son ya historia en la banca española.

Andamos en un mundo económico convulso y mejor hacer oídos sordos a nuestros dos partidos políticos hegemónicos, pues se acercan las elecciones y la mentira y el engaño de unos y otros se hace ahora moneda de cambio.

Pero la verdad es que, cuando vamos ahora al súper cada semana para realizar la compra básica, cada vez nos devuelven menos monedas de cambio, por el mismo billete de hace unos meses.

O nos apretamos el cinturón o compramos una capaza más pequeña, pues se avecinan tiempos duros.

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