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Etiquetas:   La tronera   -   Sección:   Opinión

Indecisión del Gobierno Rodríguez

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
lunes, 10 de septiembre de 2007, 10:07 h (CET)
Cada vez cuesta más creer a la vicepresidenta primera del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, en cuanto hace referencia al terrorismo, a ANV y a la violencia callejera. Sus últimas declaraciones, respecto a que el Gobierno permanece atento a los movimientos de Acción Nacionalista Vasca, son tan de ‘cajón de tabla de madera’ que en ellas se vislumbra el agotamiento de un Gobierno desorientado, descabezado y en permanente sospecha. Y esa misma sensación se tiene en los distintos ministerios que conforman el Gobierno Rodríguez; véanse las declaraciones y resultados de los titulares de Vivienda, Exteriores, Justicia, Cultura o Trabajo, por citar los más llamativos.

Una prueba más del agotamiento del Gobierno, o tal vez sea el síndrome post-vacacional, es que la vicepresidenta no suele responder ya con claridad a las demandas de la calle y a las preguntas de los periodistas. Echen una ojeada a su respuesta cuando se le preguntó si los socialistas pensaban apoyar la propuesta del PP para disolver los ayuntamientos gobernados por Acción Nacionalista Vasca, utilizando como instrumento la Ley de Bases de Régimen Local. “En un Estado de Derecho, y España lo es, nadie, absolutamente nadie puede incumplir la ley", dijo ‘Maritere’. ¿Es o no es ‘cajón de tabla de madera’?

Con lo fácil que hubiera sido explicar que el Ejecutivo tiene todas las pruebas necesarias para ilegalizar a ANV en las próximas semanas. Lo cierto es que si el Gobierno Rodríguez ilegaliza a la formación abertzale y pro-etarra a corto plazo, habrá hecho justicia con la realidad y el sentir de la ciudadanía vasca y española. Lo que empieza a sospechar el ciudadano desvinculado de la política es que se ha dejado actuar a ANV todos estos meses, sabiendo que sin tardar iban a transitar por el camino que les llevaría directamente a ser ilegalizados. Para ello, el Gobierno Rodríguez solo tenía que esperar hasta unos meses antes de las elecciones generales y proceder a su ilegalización, con lo que el golpe de efecto supondría un éxito rotundo.

Ya no hay duda, el agotamiento afecta a muchos otros temas, además de a la actual legislatura. La ciudadanía tiene la sensación de que el Gobierno que preside Rodríguez ha agotado sus pocas fuerzas y sus escasos recursos en hacer carantoñas a la banda armada, juguetear con los ‘hombres de paz’, soliviantar a las víctimas y facilitar medios a los verdugos. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y tal vez lo más grave es que se suele perder la memoria histórica a corto plazo; aunque no falten intereses en las altas instancias de poder por redefinir la memoria histérica y hurgar allí donde más duele.

Frente a esas actitudes mediocres que abandera el Ejecutivo Rodríguez, contrasta la postura decidida de la alcaldesa de Lizartza, Regina Otaola, ante la constante crispación protagonizada por Acción Nacionalista Vasca. No es que uno esté muy interesado en defender las enseñas y demás signos exteriores, pues no dejan de ser símbolos más o menos apreciados, depreciados o despreciados por cada cual. Dicho sea desde el más absoluto respeto hacia cualquier inclinación o tendencia.

Si bien por un trapo no merece la pena jugarse la vida, y mucho menos confrontar la dignidad individual o colectiva, también es verdad que no faltan quienes se mantienen firmes ante sus credos, como es el caso de Regina. En esa cuestión, los simpatizantes de ANV ‘van de trasero y cuesta arriba’. Los violentos no saben con quién se gastan los cuartos ni conocen la capacidad de resistencia de Otaola. Esta defensora de la Constitución acabará pasando -- en el buen sentido de la palabra -- por encima de los violentos, cobardes, alumnos del crimen y usurpadores del derecho de los vascos. Todos ellos, condecorados y titulados en mediocridad social, campan hoy envalentonados por la ineficacia de un sector ‘carrillero’ y aturdido de la Justicia española y por los puntuales intereses de un Gobierno desmelenado y desbordado por la realidad.

El Gobierno Rodríguez cuenta hoy con todo lo que precisaba para ilegalizar a ANV. Jamás han condenado la violencia y mucho menos condenarían un atentado si tuviésemos la mala fortuna de tener que afrontarlo. He tocado madera. Acción Nacionalista Vasca está ya en el punto de mira para su ilegalización. No hace falta que tergiversen la realidad desde el terreno de los violentos. Y, precisamente en su actitud torticera, vuelven a incurrir en su habitual postura inconstitucional de hacer una llamada a la población para "responder a las actitudes y provocaciones antidemocráticas". Ahí es nada, la izquierda abertzale abanderando la democracia y el sentido común. Los pajaritos disparando con escopetas. Las liebres poniendo lazos al cazador. Hay actitudes y provocaciones que no tienen nombre ni siquiera se acercan al sentido común. Y si tienen calificación, no puede ser otra que la estupidez en su salsa.

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