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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Consideraciones sobre la democracia española

Mario López Sellés (Madrid)
Mario López
lunes, 10 de septiembre de 2007, 10:22 h (CET)
Ahora que entramos en un nuevo curso político y arranca el periodo electoral, me gustaría hacer unas cuantas observaciones. En primer lugar, sabemos que los dos partidos mayoritarios a partir de ahora mismo nos atosigarán hasta la extenuación para que acudamos a las urnas. Pues bien, antes de que se lancen a tan fastidiosa labor, sería muy de agradecer que tuvieran en cuenta que la fidelización del electorado no se consigue con machaconas consignas que más bien nos impulsan a huir del país.

Actuaciones como la de la Junta de Andalucía con su nueva política de hacer real la letra de la Constitución en lo tocante a la vivienda, sí parecen argumentos para movilizar a los electores. Pero aún es poca cosa. La actual Ley electoral es profundamente bipartidista y esto, obviamente, excluye a una parte importante de la población. Es imperioso modificar esta Ley para que el conjunto de la sociedad española entienda que vivimos en una democracia de verdad. Pero todavía hay cuestiones más importantes. Condiciones necesarias para que un sistema político sea considerado democrático son el sufragio universal y la división de poderes. De acuerdo, son condiciones necesarias, pero no suficientes. El fundamento de una democracia reside en la participación de todos los ciudadanos. Y en este punto España es un país muy poco democrático. La participación real que exige una verdadera democracia se ha de verificar en el control del suelo y de los recursos financieros; en la redistribución de la riqueza, en la política municipal, en la gestión de recursos humanos y planes de formación continua, etc. Ninguno de los partidos mayoritarios ha aportado lo más mínimo en cuotas de participación ciudadana y, como ya está dicho, sin participación ciudadana no hay democracia. Que tengamos representantes elegidos democráticamente –a pesar de las muchas deficiencias de nuestra Ley electoral- está bien, pero no lo suficiente como para alcanzar el nivel de una democracia real. Supongo que ni PSOE ni PP entrarán en estas consideraciones y seguirán pensando que los que están faltos de pulso democrático son los ciudadanos abstencionistas. Qué se le va a hacer.

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