Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Sesenta náufragos

Roberto Esteban Duque
Redacción
sábado, 8 de septiembre de 2007, 19:07 h (CET)
La Universidad Carlos III regala título y pan a quien adoctrine en la Constitución, la Laicidad y la Educación para la Ciudadanía (Epc). Sesenta serán los elegidos para que, como están los ojos de los esclavos, fijos en las manos de sus señores, así estén los nuevos docentes en la normativa de EpC, esperando el favor de Peces-Barba. Sesenta náufragos ilustrados de la nueva España sin Dios y sin fe, sin Iglesia y sin curas, sin moral y sin culto al Altísimo. Sesenta funcionarios desleales a la cultura cristiana europea. Sesenta kantianos absolutizando una ética sin Trascendencia, conformando cualquier posibilidad al hombre mismo y sus aspiraciones. Sesenta nuevos idólatras de la libertad, de la igualdad, de la solidaridad, de la dignidad y de la justicia. Sesenta bienhadados que vuelven la espalda a Dios como fundamento de la sociedad para convertirse, por eso mismo, en eternos desgraciados.

Ningún cristiano puede alegrarse y dar el visto bueno al totalitarismo estatal, a la imposición de un modelo de hombre que niega la Revelación, su ser religado a la Verdad que es Jesucristo. Secularizar la ética es un concepto caduco. Se asume la idea de que la fe es algo individualista y privado, algo que divide a los hombres y a las sociedades; la idea de que es el hombre, con sus propios criterios subjetivos, quien debe configurar el edificio ético, desde la coherencia consigo mismo.

El neopostulador de la razón y el consenso como único criterio capaz de fundar una ética universal para la convivencia humana, ha realizado ya su selección. El neoiluminado de la modernidad Peces-Barba tiene la firme voluntad de uniformar al hombre y la sociedad conforme a sus parámetros de un hombre sin Dios; apuesta por la tristeza abisal, por la vieja idea de secularizar la ética como condición de su validez universal. Para el viejo laicista y anticlerical, la fe significa intolerancia, nacional-catolicismo, Iglesia, curas, derecha cavernícola. Por el contrario, la razón y el consenso del hombre ilustrado asume la función de la tolerancia, el socialismo, la solidaridad, la igualdad, la universalidad.

Cuidado con los sesenta, porque son legión. Este modo de pensar está arraigado en la comunidad cristiana, no ya entre los nuevos paganos, sino en una determinada visión y concepción del cristianismo, el de los que piensan que basta con vivir en la honradez y seguir la conciencia para ser un buen cristiano. La legión que encarnan los sesenta son todos los cristianos sin Cristo, sin gracia, sin Iglesia. El fin sólo puede ser una mejora ficticia de la convivencia humana. Cuidado con los sesenta disciplinados, porque sólo podrán educar en lo justo, pero no en lo bueno, en la honradez, pero no en la verdad, en el progreso, pero no en la mejora del hombre. Cuidado con los sesenta náufragos y su legión, porque echarán las redes para pescar. Eso sí, la pesca no será abundante, porque las redes ya están rotas.

Noticias relacionadas

Retos médicos

Ante el envejecimiento de la población parece que debe aumentar el número de médicos

Los pensamientos perfectos

Los campos de sangre y lágrimas proliferan por doquier parte del mundo

Dioses de la soberbia

Hay seres que se regocijan maltratando, torturando y que se estimulan con ello

Durán i Lleida transversal

Se nos jodió Cataluña

Habla, pueblo, habla

UCD adquirió “Habla, pueblo, habla” para su campaña de 1977
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris