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Ya era hora
Antonio Álvarez Rodrigo
Llegó la primera derrota de la Selección Española de baloncesto. Ya era hora. Después de dos años impolutos y dejando en ridículo a todos nuestros rivales –excepto Argentina, a la que ganamos por un punto- los Campeones del Mundo saborearon –o saboreamos, mejor dicho- el amargo dulce de la derrota. Pero no se alarmen, no. Las derrotas, si no son decisivas y te aparcan de conseguir la meta final, son buenas para el autoestima. Ganar, ganar, ganar y ganar, al final puede ser un trampa, pues se cae en una confianza mortal que te puede jugar una mala pasada en el momento más cruel, como en los Juegos Olímpicos de Atenas, dónde tras una fase de grupos impoluta, la primera derrota nos condenó a luchar por los puestos sin medallas.
De modo que esta Selección sabe hasta cuando tiene que perder. Ahora, sus componentes son conscientes de que son mortales como el resto de selecciones y que un despiste, un día con mala defensa, un partido con nulo acierto en ataque o perder la concentración durante un cuarto es un suicidio. La Roja de baloncesto es capaz de ganar este Eurobasket, de eso no hay dudas. Sin embargo, el factor cancha puede jugarle una mala pasada: tantos anuncios, tanta expectación de los medios de comunicación pueden pasar factura. Pero los hombres de Pepu Hernández están preparados para alzarse con el oro porque son la mejor generación de jugadores de baloncesto de la historia de España. Comienza la hora de la verdad, y en esta fase una derrota sí puede ser definitiva.
Por otra parte, hay que destacar la buena organización del evento a la que sólo le pongo un “pero”. Parece que es un campeonato que sólo se juega en una mitad de España. Es cierto que el Europeo es de Madrid, pero realizar toda la primera fase en el sur no me parece buena idea ¿Por qué no se ha llevado ni una sola sede a la mitad norte peninsular? Valladolid, León, Vitoria, Bilbao, Lugo, Zaragoza… son ciudades que viven el basket con intensidad, que tienen o han tenido un equipo en ACB, y por lo tanto instalaciones dignas. Sin embargo, los que vivimos por esta zona nos hemos tenido que conformar con seguirlo por la televisión, como el de Japón.
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