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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Hispanististán

Antonio González López
Redacción
martes, 4 de septiembre de 2007, 21:56 h (CET)
Nombre singular de un Estado que se extiende desde los 43º 47´ 25´´ de latitud N., hasta los 35º 59´50´´ de latitud N. (parte sureña); y de 9º 18´19´´ de longitud O., a los 3º 19´12´´ de longitud E. Rodeado de agua por todas partes menos por una y, cuya población, está compuesta por diferentes pueblos y “razas” de individuos caracterizados según la propia definición singular de “algunos”, por diferentes y variados HECHOS DIFERENCIALES, entre los que sobresalen destacadamente y muy especialmente uno de pronunciadas connotaciones sociales y características peculiares a saber:

Al norte se halla la región BAZKONITIXTÁN, de clima poco afortunado, que propicia padecimiento de profundas depresiones y continuas ansiedades mentales en los habitantes del lugar. Comunidad de individuos de origen documentalmente desconocido, cuya creencia generalizada entre los demás pueblos -con los que mal cohabitan en la península- era, que estos seres tenían dos cabezas; descubriéndose posteriormente que sólo tenían una, inane y muy mal aprovechada.

Desde su diáspora, -procedente de no se sabe dónde-, quizás de algún lugar recóndito del planeta o, tal vez, del espacio interestelar, se ha podido registrar en su comportamiento como pueblo una conducta sociológicamente diferencial cual es el MATRIARCADO, que le define un comportamiento familiar y grupal muy específico, puesto que durante siglos ha ido retrayendo al macho hacia la atrofia congénita, con las consecuencias de una significante anulación de los valores varoniles, hasta el punto de que el temor a la autoridad matriarcal se rehuía, conformando sociedades de varones apartados en sus costumbres y diversiones; o bien, militando en sociedades gastronómica en la que no se advierte la presencia de ninguna fémina; creyéndose que huyen de ellas para no aguantar sus imposiciones ni su desagradable presencia, terminando no pocas veces en prácticas homosexuales bajo la apariencia de sociedades de bebedores/comilones. Representando una imagen de rudos varoniles para disimular ante la sociedad. Carencia que tienen que ocultar con aireadas muestras de comportamientos brutales, utilizando métodos de violencia desproporcionada y furibundas agresiones hacia todo lo que ignora o envidia; en concreto, contra el resto de la sociedad. Consecuencia evidentemente del sufrimiento psíquico que en el transcurrir del tiempo se ha hecho crónico en la mayoría de sus individuos, causándoles pérdidas de facultades temporo-espaciales con lo que les ha sumido en una “hipermetropía cerebral” generalizada que termina casi siempre en “diarreas mentales”.

Las paupérrimas condiciones ambientales, sociales, religiosas y familiares han conducido al BAZKONITIXTANÍ a un enanez cerebral tan acentuada sólo comparable a la lucidez de una lata de tomate. Todo lo cual, ha incidido en una progresiva carencia de apetito sexual en contradicción a la receptividad erótica de la BAZKONITIXTANÍ hembra, cuyas hambrunas vaginales son contrariamente opuestas a la inapetencia masculina, que se declina mucho más por los placeres gastronómicos que por los requerimientos amorosos, al revés que sus compañeras, que gozan de un pronunciado desarrollo sexual; seguramente, porque al carecer de macho cubriente, se desvive por los foráneos en los que sí encuentra satisfacciones a la altura de sus necesidades. Estas féminas, de volcánicos ardores libidosos, desgraciada y tradicionalmente no han sido premiadas por la Naturaleza con el regalo de la belleza; pero por otro lado, sí están dotadas de una capacidad amatoria siempre abierta a cualquier homínido de sangre caliente con los que gozan inmensamente; tanto es así, que desde hace más cien años hasta nuestros días, la descendencia de tal sociedad es procedente en más de un ochenta por ciento de la mezcolanza de sangre y, es tan evidente, que ya se aprecia en esa raza, tradicionalmente endogámica y morfológicamente pobre, unos rasgos completamente diferentes a los tradicionales de la misma: “peculiar cabeza y cara alargada que termina en barbilla fina, adornada con una larga nariz morronera”, que recuerda aquello de: <<Érase un hombre a una nariz pegado…Érase una nariz superlativa…>>.

Por consiguiente, estos coetáneos empiezan a tener ya la belleza greco-latina que caracterizan a sus procreadores, que en oleadas sucesivas, han tenido que trasladarse por necesidades básicas o por cuestiones sociales-laborales y, han sabido sembrar la semilla genética, de mejor y mayor calidad en unos terrenos “baldíos” por el desuso; pero muy ricos para la fertilidad y para la perpetuación de la especie, que no de la “raza”, aportando riqueza a la atrofiada genética de los BAZKONITIXTANÍEZ, rehabilitando en los descendientes la sexualidad, casi muerta, de estos conocidos mundialmente por sus fanfarronadas, que han estado siempre presumiendo de lo que carecían. Esta raza mezclada ya en la actualidad hasta más no poder, ha sido una de las más “fantasmónica” de entre todas las que cubren el planeta tierra. -hecho que rechazan por aquello del Rh-. Por otro lado, es probable que también tengan problemas intrínsecos de personalidad por la cognación común que no les ha permitido crecer como personas o, simplemente, le ha impedido nacer libres de unas taras consanguíneas que les ha impedido la madurez como individuo y como pueblo. Siendo su características más acuciada y sus peculiaridades subyacentes predominantes la de llevarse siempre muy mal con todos sus convecinos territoriales, por lo que son históricamente odiados. ES OTRO HECHO DIFERENCIAL.

El derroche de atrocidades violentas, mafiosas y criminales cometidas permanentemente e históricamente por una buena parte de los individuos de este pueblo, dilucida la carencia de las hormonas congénitas diferenciadoras del animal brutal del de sapiens. El BAZKONITIXTANÍ de BAZKONITIXTÁN es básicamente un pedazo de carne con ojos, que se mueve por descargas eléctricas de un cerebro mal regado y peor impulsado, cuya máxima capacidad de acción es agredir a desvalidos, descuidados y viejecitas, realizando con ello lo que se ha llegado a llamar “ BAZKADA”, para definir las actuaciones bélicas de tan intrépidos guerreros llamados “gudaris”. Que por otra parte, como los tales no pueden presentar ningún hecho medianamente histórico por ser de naturaleza poco combativa, quieren pavonear del tiro en la nuca como una hazaña guerrera, ignorando de que casi en todas las acciones bélicas en las que han participados, generalmente, han salido vencidos, rendidos o huyendo ante el enemigo, porque son probados y redomados cobardones.

Al decir de sus más destacados líderes, estudios técnicos-científicos han llegado a diferenciar el Rh sanguíneo de estos individuos con respecto a otros pueblos, llegándose a la conclusión de que conforma otro HECHO DIFERENCIAL, los alardeos de capacidad para ingerir en pequeñísimas dosis un líquido del terreno llamado txacolín o un vino tinto bastante ingrávido con los mismos grados alcohólico que la coca-cola. Costumbre arraigada y la que denominan “TXIKITEAR” y, que consiste en pasarse todo el día en pandilla bebiéndose unos “culitos” de esos caldos de consistencia tan floja como la propia existencialidad bazkonitixtaní, –un “sorbito” sólo en cada establecimiento denominado henrriko/taberna-. Nada que ver con cualquier originario de ANDALUZTISTÁN, que sin salir del establecimiento, “hinca” el codo en el mostrador y hace un maravilloso ejercicio de ingestión de los afortunados caldos de Jerez-Manzanilla, Montilla-Moriles, Málaga, Condado de Huelva u otros varios del terreno, que sí tienen grados suficientes para tumbar a quinientos de esos bravucones. Y he ahí quizás la hipótesis de la diferencia sanguínea o de otro HECHO DIFERENCIAL ¿Será por el vino?

Presumen, efectivamente, de tener un idioma singular, en cuanto a aspectos sintácticos, léxicos, fónicos y ortográficos. Algo duro para cualquier oído normal, pero como cualquier lengua tiene su encanto, aunque esté últimamente muy aluvionada con elementos añadidos muy artificiales a la estructura básica general, y que se han tenido que introducir para completar la morfología de un idioma incompleto y poco evolucionado; teniendo que ser enseñado en los últimos tiempos “a toda presión” a las nuevas generaciones que, en general y como sus mayores, hablan propiamente la lengua de la gran nación.

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