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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Guía para que los famosos mueran correctamente

Alberto Basterrechea (Madrid)
Redacción
martes, 4 de septiembre de 2007, 21:56 h (CET)
Ante la muerte sucesiva de Enma Penella, Francisco Umbral, Antonio Puerta y José Luis de Vilallonga, España se ha convertido en un inmenso crisantemo. A este respecto, la periodista y escritora Carmen Rigalt lamenta que el desgraciado fallecimiento del jugador sevillista haya quitado protagonismo al de Umbral. Como el problema se veía venir, dada la proliferación geométrica de los personajes famosos (al paso que van, pronto serán más que los desconocidos), y teniendo en cuenta que después de las lágrimas conviene un poco de humor, me he permitido hacer esta pequeña guía para la muerte de personajes famosos. Ahí va:

1. Los personajes célebres han de morirse, como los turistas que viajan por carretera, escalonadamente. Sólo de esta manera podremos valorar sus méritos con la suficiente amplitud.

2. El famoso universal prioriza sobre el nacional, y éste sobre el local. El local sólo podrá estirar la pata cuando no haya nacional o universal en el mismo término. Saltarse esta regla irá en su propio perjuicio.

3. El que nos deja sin avisar tendrá derecho sobre el que padece una larga enfermedad, pues éste ya lleva tiempo atendido por los medios de comunicación.

4. El joven célebre tendrá preferencia sobre el anciano.

5. Ningún famoso deberá morir en agosto ni en Navidad ni en Semana Santa, donde está demostrado que cae el consumo de televisión.

6. No se palmará de madrugada, cuando los periodistas duermen el séptimo sueño.

7. El personaje célebre evitará los días de elecciones, terremotos, finales de Champions League, comienzo de guerras y otras catástrofes de la misma laya.

Esta guía pretende evitar amontonamientos en los obituarios: sería una lástima que, tras una vida de renunciaciones, la merecida fama volara por culpa de pequeños detalles. La he confeccionado sólo para personajes célebres. Los demás pueden morirse cuando les dé la gana.

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