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Opinión

Etiquetas:   Perspectiva de Levante   -   Secci√≥n:   Opini√≥n

Coherencia e incoherencia de una dimisión

Domingo Delgado
Domingo Delgado
lunes, 3 de septiembre de 2007, 21:53 h (CET)
Esta semana se han producido dos acontecimientos dimisionarios de particular importancia, que han acaparado la actualidad noticiosa de nuestro País. Me refiero a las dimisiones de Rosa Regás, al frente de la Biblioteca Nacional, y de Rosa Díaz europarlamentaria socialista, que deja el cargo y el partido.

En el primer caso parece tratarse de un caso de incompetencia política, presentado por la afectada como una discriminación y postergación de la mujer progresista en cargos de responsabilidad política. Pero no parece que tenga mucho de verdad, por cuanto que su partido no se caracteriza precisamente por relegar ni a la mujer ni a los progresistas. De tal manera, que los motivos parece que van más por una deficitaria gestión, que ha coincidido con el desagradable acontecimiento de un robo de material incunable de la Biblioteca Nacional, ante lo que las explicaciones de la Directora al Ministro no le han resultado satisfactorias, de ahí que le haya retirado su confianza, que es tanto como invitarla a marcharse…., dado que su cargo político es de pura confianza política.

Y es que en determinados puestos de responsabilidad en la Administración, no vale prodigarse solo ni como intelectual, ni como progresista, ni como mujer…. ¡Eso es lo demagógicamente fácil…!.
Adem√°s la Sra. Reg√°s en sus desafortunadas declaraciones con ocasi√≥n de su dimisi√≥n aduce que no se merece esta retirada de confianza despu√©s de haber dedicado a√Īos de su vida a ese puesto. Tal lamento no resulta de recibo ya que son cargos de confianza y por tanto de libre designaci√≥n para su nombramiento, y en consecuencia para su cese. Pero adem√°s, desde el punto de vista profesional habr√° percibido sus correspondientes retribuciones, obtenido determinadas distinciones, y acceso a transporte oficial, dietas, etc. Por tanto, que no trate de confundir a la opini√≥n p√ļblica, dado que no ha perdido el tiempo‚Ķ
Todo esto pone de manifiesto una vez m√°s, la autenticidad del denominado ‚Äúprincipio de Peter‚ÄĚ, seg√ļn el cual toda persona tiene un nivel de competencia, pasado el cual, deviene en incompetente. De tal manera que un buen mec√°nico no necesariamente resulta ser siempre un buen jefe de taller‚Ķ
El segundo caso, la dimisi√≥n de Rosa D√≠az ven√≠a cantada por las posiciones que ha ido adoptando personalmente ante la deriva de la pol√≠tica antiterrorista del Gobierno socialista, con la que no se ha ocultado en manifestar su p√ļblico desacuerdo, en un gesto que le honra, pero que le ha llevado fuera de su partido.
A nadie se le oculta que existen tensiones, m√°s o menos contenidas, entre la militancia del PSOE por el cambio de estrategia dado al problema vasco, especialmente tras el relevo de Redondo Terreros como secretario general de los socialistas vascos por parte de Patxi L√≥pez, y en ese cambio resulta f√°cil adivinar las fracturas que se pudieron producir entre los socialistas vascos, una de cuyas disidentes ha sido Rosa D√≠az. De igual modo, que en el resto de Espa√Īa esa cuesti√≥n hace sangrar al PSOE, no faltando testimonios disidentes de relevancia como los de Bono, M√ļgica o Rodr√≠guez Ibarra. Pero el poder del aparato es implacable, y cuando una ejecutiva gana un congreso, aunque sea por poco margen ‚Äďcomo fue el caso de Zapatero- coge el poder absoluto del aparato, y domina sobre toda la militancia, la mayor√≠a de la cual asiste con pasividad al discurrir de los acontecimientos, por aquello de que ‚Äúel que se mueve no sale en la foto‚ÄĚ. Ya que no resulta cre√≠ble que la militancia socialista haya asumido tan radical cambio de tim√≥n, aunque ahora ante el fracaso patente, se cambie el discurso.

Por consiguiente, la dimisión de Rosa Díaz es un honroso gesto, casi un suicidio político, ya que va a apoyar un proyecto político que tiene que partir de cero. Pero hay que recordar, que fue personalmente víctima del terrorismo al recibir un paquete bomba, que por fortuna no explotó.

Lo f√°cil hubiera sido seguir c√≥modamente callada en su puesto de eurodiputada, con ‚Äúeuroretribuciones‚ÄĚ lejos del alcance de la media trabajadora espa√Īola, viajes gratis, trato deferente, influencias m√ļltiples y dem√°s privilegios de la clase pol√≠tica. Pero esta ‚Äúvasca aut√©ntica‚ÄĚ ha querido manifestar su autenticidad con coherencia ante un proyecto que le llev√≥ al poder, del que se encuentra distanciada por la realidad de los hechos, que no llega a compartir.

¡Ojala hubiera muchos políticos con ese talante de autenticidad, y otro gallo nos cantaría…!

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