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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¡Morir abrasados! Grecia sólo es el principio

José Luis Palomera
Redacción
jueves, 30 de agosto de 2007, 22:19 h (CET)
Mañana el Mundo perecerá abrasado. Por eso es que sufro, por ser esclavo de esta maldita vereda humana, de la cual, por yo nacer, es de mí, andares, y sufro por el humano y su destino, recluso en carnes triviales.

Fuego, de mi indignado cerebro emana. Fuego, incendiado hoy hasta morir que saciará abrasado el mañana.

Una negra paloma me llegó esa noche con una brasa en el pico. Luego, de dejarla caer en mi mano, se perdió entre el humo negro de la noche negra.

Grité al sentir la lamida de la sedienta brasa a la vez que la arrojaba por el vacío barranco que se antoja desde mi ventana.

Esa madrugada comprobé que también las noches, las negras noches, poseen horizontes. Horizontes de sombras claras, que a lo lejos decrecían o se encrespaban al compás de las invisibles manos del fuego.

No había duda en mi lánguida mirada; el horizonte se estaba abrasando. Sus ojos de noches ciegas, se derretían en la cumbre entre el ego lloroso de las llamas, llanto de lumbre.

Vilmente atizado cabalgaba el fuego en las lomas prosas sin agua, sin vida, sin sueño ni rosas.

“Extínguete, maldito, expulsa tu bilis en los infiernos y deja morir templada a la noche, vivir, al amanecer purpúreo del día, gritando desde mi ventana supliqué al fuego a sabiendas de que llorar él no sabía."

Esa noche comprobé “que no hay fuego que súplica no abrase” mientras el fuego, monstruo insaciable de neutrinos, devoraba el antaño verde bosque.

Las gentes abandonaban sus casas ante el temor no muy lejano donde los pinos “Verde que te quiero verde” se chamuscan al fuego...

Las campanas de la iglesia del pueblo posesas tañían -nerviosas serenatas- el árido bronce alborotando a los murciélagos del campanario que cabeza abajo, rogaban la llegada de vampiros nubarrones.

Los jilgueros en sus jaulas angustiados suspiraban mientras trinaban rezos rogando porque la paloma no regrese con el cardo en el pico.

En el bosque, las ranas perecían en el intento por hurgar el velo de la charca abrasada donde antes soñaban con húmedos saltos.

Ni una mísera nube acampaba en el cielo que frunciera guiños de jaque mate por un limbo ajedrez “Damero bicolor" donde el blanco no sea siempre.

El fuego, el enorme fuego, continuaba avanzando a pesar del deplorable concierto de crasas mangueras, con el odre contaminado... La venganza del fuego soliviantado por la mano humana era de tal magnitud que incluso la propia noche se fugaba disipándose ante el temor de convertirse en partícula.

Tanto anhelar el día para ver y resulta que estoy ciego, nada veo ya que nada ha quedado, sólo el ozono, enorme capa que en el cielo habita en creciente rasgadura, trasluce el fuego del sol que nos quema.

Desempolvando oráculos, pongo mi caminar hacia uno de los pocos tallos del muerto bosque que aún brota al amanecer, tallos que mañana impregnarán ácidos...

De repente, un gemido amargo me hizo volver la vista hacia la cima de donde provenía. Entre reflejos del recién sol divisé la figura de un Centauro, el cual, con el rostro apenado, observaba el abrasado bosque, roñoso de vida, mísero de vergel.

Entristecido, cual dueto de clarín y timbal, el Centauro lloraba como hombre, relinchaba como animal, mientras pateaba una y otra vez la vileza de los rescoldos, que aún supuraban muerte, impregnados de arbóreos cadáveres carbonizados.

Suspirando entre los calcinados brotes que antes relucían verde, el centauro -mitad hombre, mitad animal- polifacético, biforme, lloraba como animal, relinchaba como hombre...

Este verano de nuevo vemos arder a los desheredados árboles, los cuales, yo lo sé, lloran cuando se les abrasa intencionadamente, aunque no se les oiga pero verdad es que lloran.

Muchos perecerán por causas naturales, debido al abandono absoluto de quienes deben de velar por ellos, mientras otros serán quemados por reptiles asesinos de sesos necrófilos, exterminando a su vez el pulmón indispensable para nuestra existencia.

"Conócete a ti mismo" dijo Apolo, hijo de Zeus... No lo duden, "Mañana todos pereceremos abrasados."
Año tras año se van incrementando las posibilidades de extinguirnos, víctimas de parásitos mentales, cuales son los asesinos, pirómanos, y otros despropósitos organizativos de políticos insensatos, inservibles, e ignorantes. Sólo quedaba esperar, “no hay infierno eterno”.

Cientos de incendios por negligencias, Montes y Bosques abrasados por “cantamañanas” que se dicen solidarios, amigos de sus amigos, además de educados y buenas gentes... ¡Qué le vamos a hacer, tuvieron un fallo y eliminaron cientos de posibilidades, de vidas vegetales,futuro humano!

A estos pirómanos domingueros hay que sancionarles sin piedad alguna y que paguen sus imprudencias plantando, en su tiempo libre, todo lo que quemaron, árbol por árbol, matorral por matorral y brote por brote, uno a uno hasta que repongan el daño causado a la sociedad.
De esta manera se les tendrá controlados, cual babosos con peligrosidad eminente.

En cuanto a los que se dedican intencionadamente a quemar el verde futuro humano, no admiten ni perdón, ni democracia, ni ley alguna si la ley fuera una Ley hecha para Humanos.

Estos seres, los más atrasados de entre todo ser vivo, no le llegan a los monos ni al agujero excretor de la baja espalda, ya que únicamente son escoria de sus propios excrementos.

No viven, andan, no piensan, comen, no aman, ni tienen sentimientos. Únicamente son ojos y carne, que se dedican a quemar todo lo que encuentran a su paso mientras se ríen escupiendo sus propias babas.

Es imposible hacer mayor mal a la humanidad si se abrasa su futuro.

"Colgarles” al parecer no podemos, ya se sabe la libertad, la democracia, la defensa de los derechos y los torcidos humanos lo impiden,amén de que apenas queda árbol vivo para tal menester. Eso sí, si nos les "colgamos" ellos no cejarán hasta incinerarnos a todos.

Estos amorfos triperos no han sido paridos sino defecados, salieron del erebo y sólo el infierno les produce placer. Diarreico placer por el cual pereceremos todos en virtud de la manifiesta incompetencia de la ley Española... A no ser que a estos dementes pirómanos les de por "quemar vivos" a políticos y magistrados opíparos vergeles de lobos ricachones.

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