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Etiquetas:   Crítica Disco   -   Sección:   Revista-musica

'Somnambul': un trabajo que muestra una madurez inusual dentro del panorama doom.

J.M. Vilches Alonso
Redacción
viernes, 31 de agosto de 2007, 22:00 h (CET)


Intérprete: Sad Harmony
Álbum: Somnambul
Sello: Redblack
Año: 2006



Porta de 'Somnambul'.


Un trabajo de una madurez inusual dentro del panorama del doom más reciente. Ésta sería la frase perfecta para describir éste “Somnambul” de los polacos Sad Harmony. Banda de nombre poco afortunado y demasiado evidente, suplen la carencia de su carta de presentación con un gran trabajo.

Cierto es que la influencias se oyen por doquier. Paradise Lost, tanto en su época más doom como en sus momentos más electrónicos, es la referencia ineludible. Pero también es cierto que a medida que transcurren los minutos esas influencias se diluyen poco a poco hasta conformar una amalgama compacta difícil de calificar como una copia más. Sad Harmony han sabido crear buenas canciones, con las concesiones justas a la experimentación, sin caer el exceso de originalidad y dando un pasito más hacia delante dentro de un género casi siempre reacio a las innovaciones, aunque paradójicamente proclive a ellas.

“115” comienza con una voz grave y melódica que nos recordará a los mejores momentos de discos como “draconian times”. Un gran estribillo sin demasiada instrumentación que pudiera entorpecer una buena melodía. “Sleepwalker” y “From the roof” siguen por la senda de esos mediostiempos oscuros y melancólicos para romper con “Slumber at the option”, uno de los temas más encendidos de todo el álbum. Hacia el final de éste trabajo nos encontramos con una de las perlas de “Somnambul”, “Equinox”, una composición que emociona de principio a fin y donde la voz de nuevo se hace con todo el protagonismo. Tal vez la única pega sería que se hace un poco largo, algo que casi solucionan con un gran final: “What’s good is mine”. La pieza más experimental del disco, con ciertas sonoridades árabes y un piano bellísimo. Dos o tres canciones menos y sería comparable a las mejores obras del doom contemporáneo.

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