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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Otra vez el miedo

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 27 de agosto de 2007, 05:59 h (CET)
Casi tres meses después de anunciar que el alto el fuego ya era papel mojado, ETA ha actuado y lo ha hecho como es habitual en ellos, con destrozos, estruendo y olor a pólvora. Casi 100 kilos de explosivos colocados en un vehiculo aparcado junto al cuartel de la Guardia Civil de Durango en Vizcaya nos han recordado que los partidarios de la violencia siguen andando por las calles y ciudades de este país. Por fortuna tan sólo ha habido dos heridos leves aunque los daños materiales son copiosos, pero centenares de personas en el País Vasco vuelven a tener que mirar cada mañana debajo de sus coches para comprobar que ningún asesino ha dejado allí cualquier artefacto explosivo mientras muchos vascos volverán a pasear las calles con la invisible sombra del escolta pegada a sus talones.

Esta es la triste historia de un atentado anunciado, y no porque lo hubiera adelantado tan sólo veinticuatro horas antes el Ministro del Interior o porque los “chicos de la gasolina”, Arzallus dixit, hubieran incrementado la “kale borroka” en los últimos días. Los encapuchados de ETA, fracasadas las negociaciones que mantenían con el Gobierno, debilitados ante sus seguidores y con su, supuesta, rama política más débil que nunca estaban abocados a una demostración de fuerza con la que intentar amedrentar a los ciudadanos vascos al tiempo que insuflaban un poco de ánimo a sus desilusionados seguidores que ven como, poco a poco, el cerco policial en Francia y España se va estrechando más y más sobre ellos.

En Bilbao están en plena celebración de la Semana Grande y lo único que se esperaba es que, como cada año, se produjese algún que otro altercado menor por la colocación de las banderas en el balcón del Ayuntamiento. Más o menos un rito ya incorporado a las tradicionales fiestas bilbaínas. Pero la explosión de Durango hizo que las miradas se apartaran de la fachada municipal, donde las banderas ondearon durante veinticinco minutos, para trasladarse al cuartel de la Guardia Civil en cuyos alrededores era visible la destroza debida a la detonación del vehiculo cargado de explosivos colocado allí por los etarras.

Es inútil especular ahora sobre las intenciones o no de producir muertes por los autores del atentado o de la identidad de los culpables del mismo. Es obvio que no hay más responsable que quien pone la bomba, ETA en este caso y que cuando alguien comete un atentado con bombas siempre pueden haber victimas, ya las hubo el 30 de Diciembre en la T4 de Barajas en plena tregua y a pesar de que los etarras dijeron que no fue esa su intención. Pero es cierto, a pesar de lo que muchos quisieran, que los terroristas de ETA están cada día más debilitados y con menos apoyo popular como es cierto que tanto Batasuna como Acción Nacionalista Vasca son incapaces de pensar por si mismos y nunca podrán representar en el País Vasco lo que el Sinn Fein ha sido largos años en Irlanda. Ahora ambas formaciones tienen una oportunidad de oro para desmarcarse del mundo del miedo y el tiro en la nuca condenando sin paliativos ni circunloquios la colocación del coche bomba en Durango. No lo harán, callarán una vez más.

Desde que el PSOE liderado por Rodriguez Zapatero ganó en Marzo del 2004 las elecciones a un Partido Popular que esperaba perpetuarse en el poder, la derecha ha estado atacando al Gobierno allá donde más le duele y donde nunca ningún partido opositor lo hizo, en la política antiterrorista. Hemos visto como día a día Acebes y Zaplana, voceros del Partido Popular, han dedicado todas sus fuerzas a acusar a los socialistas de traición por intentar, como hizo José María Aznar, llevar la paz al País Vasco. En ningún momento ofrecieron una mano abierta a la ayuda y la esperanza para terminar con la lacra del terrorismo, en más de una ocasión parecía que sus esperanzas de volver a dominar en Moncloa pasaban por la existencia de un atentado terrorista. Ahora Rajoy, con la boca pequeña, ha dicho que estarán al lado del Gobierno en todo lo referente a la lucha terrorista. Esperemos que esto sea así y que de una vez por todas dejen de sembrar dudas y mentiras. Si el País Vasco ha de dejar atrás el miedo y el terror tendrá que ser con la ayuda de todos y de todos los partidos políticos. Ahora podría ser una buena ocasión.

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