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Bush decepcionó a expertos norteamericanos

Marianna Bélenkaya
Redacción
lunes, 27 de agosto de 2007, 05:59 h (CET)
A mediados de septiembre, en el Congreso de EEUU será presentado un informe sobre la situación en Iraq. El documento ha sido redactado por el embajador norteamericano en Bagdad, Rayan Crooker, y el comandante de las fuerzas estadounidenses en Iraq, el general David Petraeus. Hace unas semanas Crooker había mostrado decepción por el desarrollo del proceso político en Iraq. El presidente George W. Bush también ha expresado descontento por la labor del primer ministro iraquí Nuri al-Maliki.

El hecho es que la realidad iraquí no se inscribe en el marco trazado por Washington ni responde a las exigencias de la campaña electoral iniciada en EEUU. Pero el problema no radica sólo en Iraq. Los resultados de una encuesta a 108 expertos norteamericanos que habían estado trabajando los diez últimos años en distintos poderes públicos (Departamento de Estado, Secretaria de Defensa, Administración Bush, etc.) arrojan que la política de EEUU en el 'Gran Oriente Próximo' ha fracasado.
En su tiempo, la Administración Bush había anunciado que las campañas militares en Afganistán y en Iraq era una guerra contra el terror con el fin de resguardar, ente todo, la seguridad de los norteamericanos dentro y fuera de EEUU. Además, se dijo que la seguridad era imposible sin la democratización de los países del Gran Oriente Próximo, y que precisamente Afganistán e Iraq llevarían la antorcha de la democracia a esa región.
Pues, ¿qué opinan los expertos norteamericanos pasados casi seis años desde el inicio de la campaña militar afgana y cuatro años y medio desde el comienzo de la campaña iraquí? Si tomar en cuenta los resultados de la citada encuesta y valorar la política exterior de Washington en los últimos años, se puede afirmar que esa política fracasó. El 91% de los encuestados está convencido que el mundo ha llegado a ser más peligroso para EEUU.
Además, un 84% duda que EEUU esté ganando la guerra contra el terror, y más del 80% teme que en los diez próximos años ocurra un atentado semejante al del 11-S.
Los expertos critican prácticamente todo lo que está haciendo EEUU en el ámbito internacional, desde la política respecto a los prisioneros de Guantánamo hasta los intentos de arreglar el conflicto mesoriental. Ni qué decir de la guerra en Iraq que, según el 92% de los consultados, perjudica la seguridad de EEUU.
El 53% de los expertos arremete contra el plan de Bush de enviar una fuerza militar adicional a Iraq. Un 68% estima necesario retirar paulatinamente las tropas norteamericanas emplazadas en ese país, y sólo un 3% confía en que Iraq realmente es el "faro" de la democracia en Oriente Próximo.
En lo que se refiere a otras vertientes de la política oriental de EEUU, las cosas tampoco andan bien. Pakistán, uno de los aliados de Washington, encabeza la lista de los países considerados como refugio potencial para Al Qaeda. Así lo piensa el 35% de los expertos consultados. Otros países que figuran en la mencionada lista son Iraq (22%), Somalia (11%), Sudán (8%) y Afganistán (7%).
Pakistán también es el número uno (74% de los encuestados) en la lista de los países a través de los cuales los terroristas pueden recibir acceso a las tecnologías nucleares. Le siguen Corea del Norte (42%), Rusia (38%), Irán (31%) y los propios EEUU (5%).
Evidentemente, las valoraciones de los expertos señalan que en Washington están decepcionados con su propia política. EEUU se ha llevado un chasco en Iraq y en Pakistán y no sabe qué hacer con Irán (en general, se impuso la opinión de que las ambiciones nucleares de Teherán hay que reprimirlas mediante negociaciones y sanciones). O sea, se necesita revisar toda la política de EEUU en Oriente Próximo.
La mayoría de los encuestados considera necesario cooperar –en determinado grado– con los grupos caracterizados por Washington como terroristas si tienen apoyo en la población de su país. Se trata, ante todo, del movimiento palestino Hamas y del libanés Hezbollah. En este caso Washington deberá hacer un viraje de 180º en su política mesoriental.
El análisis de las respuestas que han dado los expertos señala que la élite norteamericana está totalmente desorientada. La estrategia vieja ha resultado ineficaz, y la nueva aún no existe. Ello impide comprender quién es amigo y quién es enemigo.
Otra de las preguntas incluidas en la encuesta era cuál de los aliados servía en la menor medida a los intereses de EEUU. La mayoría (34%) contestó que era Rusia, seguida por Pakistán (22%), Arabia Saudí (17%), Israel (14%), México (5%) y Egipto (5%).
¿Y por qué Rusia? Pues no por oponerse al escudo antimisiles de EEUU en Europa, que ha sido uno de los más ruidosos episodios en las relaciones ruso-norteamericanas de los últimos tiempos. Tan ruidoso que se habló de una nueva guerra fría. Tampoco ha tenido que ver el "menoscabo a la democracia" en Rusia, uno de los reproches que gusta lanzar Washington. En realidad, Moscú ha merecido tal desconfianza por criticar la guerra en Iraq, censurar las aspiraciones hegemónicas de EEUU y negarse a respaldar las sanciones más duras contra Irán.

Pero, acaso ¿la mayoría de los norteamericanos no considera un error la guerra en Iraq? ¿Acaso no indican lo mismo las respuestas de los expertos consultados? En lo que se refiere a las ambiciones nucleares de Irán, Moscú se pronuncia ante todo contra la solución militar de ese problema. En cuanto a las sanciones, es sólo una táctica y no una estrategia. Además, las sanciones difícilmente ayuden a establecer contactos con Hamas y Hezbollah, un hecho que resultaría muy útil, según expertos. Es sólo un detalle en el complejo cuadro de las relaciones entre Teherán y Washington. ¿Qué tiene que ver entonces Moscú?

Por último, vale señalar que no es Rusia la que se opone al liderazgo mundial de EEUU. Es la propia vida que ha mostrado el fracaso del mundo unipolar. En ese sentido, las respuestas de los expertos no necesitan explicaciones.

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Marianna Bélenkaya, para RIA Novosti.


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