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Crónicas ucranianas: sin patas la pulga ensordece

Andrei Kapustin
Redacción
lunes, 27 de agosto de 2007, 05:59 h (CET)
Lo que no debe sorprender es que Ucrania, por primera vez en su historia contemporánea, se convierte en campo experimental de elecciones anticipadas. Este proceso viene acompañado de rectificaciones, ajustes, mermas y pérdidas de toda laya y calaña. Pero la tentativa de cerrar el acceso a las elecciones al Bloque Yulia Timoshenko (BYT) queda marginada de las lógicas pruebas al estilo del conocido experimento de examinar el oído de la pulga, a la que los experimentadores iban arrancando pata tras pata exigiéndole simultáneamente seguir saltando. Tras arrancada la última pata, se descubrió que la pulga no podía saltar más, pues había perdido el oído. Vale preguntar: ¿para qué la Comisión Electoral Central tuvo que poner los nervios en punta a sí misma y a la gente para luego renunciar unánime a sus propios principios? Aunque, a decir verdad, esto no es más que una pregunta retórica, pues es harto sabido que los principales árbitros electorales dependen en muchos aspectos de las fuerzas políticas que los delegaron a la CEC. Por consiguiente, las respuestas hay que buscarlas en los estados mayores de los partidos políticos. Además, desde el comienzo mismo el efecto de este experimento era dudoso Negar el registro a tan poderosa fuerza opositora por la mera razón de que en las listas no figuraran las direcciones de sus candidatos... Es difícil suponer que la propia CEC y otras instituciones pudieran admitir la posibilidad de que las elecciones ucranianas se celebraran sin la participación del BYT. En efecto, no lo concedían. ¿Qué perseguiría entonces esa maniobra? ¿Alterar los ánimos de Timoshenko? ¿Para qué? Para Yulia Timoshenko es una buena dosis estimulante y también una excelente ocasión para hacer publicidad a su favor, lo que, a propósito, no tardó en aprovechar. El BYT desplegó sin demora el campamento de tiendas, cercó el edificio de la CEC y comenzó su juego predilecto a Maidan. Conviene señalar, además, que brillaron por ausencias los personajes de primer orden. A decir verdad, Yulia Timoshenko intentó acusar de intrigas al Partido de las Regiones, pero este último declaró que sin participación del BYT las elecciones son inconcebibles. Hay quien intentó acusar a la propia Timoshenko de haber organizado esa farsa para asegurarse la barata publicidad. Pero en el 2006 el BYT registró sin problemas sus listas en la misma forma que ahora, es decir, sin haber indicado direcciones concretas, sino solamente el lugar de residencia, lo que está previsto por la legislación vigente que interpreta de manera distinta tales conceptos como “lugar de residencia” y “dirección”.

Sin embargo, la líder del PDN, Liudmila Suprún, adelantó una hipótesis más sensacional. Según su versión, Timoshenko se negó a revelar las direcciones de sus correligionarios diciendo que todos ellos están empadronados presuntamente en el prestigioso barrio Pechersky de Kíev y no quieren que los electores lo sepan.

Cabe señalar que algunos expertos han advertido con prudencia que de este modo se ensaya la posibilidad de utilizar los instrumentos judiciales si los resultados del sufragio no satisfagan a algunos personajes prominentes, porque precisamente el Juzgado puso el punto final a estas intrigas sumamente torpes que por enésima vez demostraron al futuro electorado las perspectivas de un resumen honesto y transparente de los resultados de la votación. Y, además, el profesionalismo de algunos expertos concretos que al principio no escatimaron esfuerzos tratando de persuadir al país de que no registrarían las listas, pero el miércoles por la tarde renunciaron de improviso a sus principios. Resulta difícil referirse solamente a la resolución del juzgado que los obligó a hacerlo. La CEC estaba en pleno derecho de recurrirla. Pero renunció a hacerlo entregándose con sospechosa rapidez a la disposición del vencedor. Procede señalar que para conservar incólume su prestigio, la CEC registró por voluntad propia la lista del BYT solamente tomando en consideración el auto del juzgado. En principio, tal resultado fue unánimemente pronosticado. Pues bien, Ucrania ya dejó atrás esa etapa preelectoral. Ahora la intriga principal se trasladó de nuevo desde el cercado de la Comisión Electoral Central hacia las residencias del premier y el presidente. Eso se debe a que, el miércoles 15 de agosto, Víctor Yanukóvich tras haber sido tratado por los curanderos del Altai, asestó un golpe a las posiciones preelectorales del equipo presidencial, golpe que por su carácter no fue menos populista que él de Yúschenko. Pero el arrebato de la iniciativa suele ser ventajoso hasta en el campeonato de populismo. Pues, Víctor Yanukóvich declaró que si el equipo presidencial insiste en anular la inmunidad de los diputados y las franquicias establecidas para los elegidos del pueblo, estará dispuesto no sólo apoyar esa iniciativa sino incluso ampliarla, es decir, anular la inmunidad no sólo de los diputados, sino también la suya propia, la de los ministros, los jueces y el presidente. Pero en Ucrania ni el premier, ni los ministros tienen de jure la inmunidad. Otra cosa son los privilegios de toda laya y calaña a costa del Estado. Así es la realidad. Pues, tratándose de este tipo de campeonato Víctor Yanukóvich propuso suprimir, en vísperas de las elecciones, todo ese surtido de pequeñas alegrías de los funcionarios y diputados. A estos efectos, en opinión del primer ministro, es necesario realizar la plenaria del parlamento para abdicar unánimes a los privilegios inmerecidos. La idea es buena, pero obviamente irrealizable. Ya por la mera razón que más de 150 diputados por el BYT y “Nuestra Ucrania” renunciaron a sus mandatos y en las listas de la CEC figuran como temporalmente desocupados. Mientras que la inmunidad de diputado es una norma constitucional y su derogación requiere existencia de 300 mandatos vigentes. Si incluso supongamos que esto podría suceder al amparo de la Ley (en Ucrania todo es posible), sería poco probable que el campo anaranjado ceda su principal chance preelectoral a su opositor político número uno. Por consiguiente, la victoria intermedia de Yanukóvich puede ser considerada tal vez desde la óptica del populismo preelectoral. Yanukóvich arrebató el último as de triunfo al presidente del parlamento, Alexandr Moroz, quien hasta hace poco intentaba inútilmente utilizarlo a su favor.

No está clara aún la jugada siguiente en el regateo de votos. Ya prometieron neutralizar la delincuencia, combatir la corrupción, elevar el bienestar, pagar miles de dólares por el nacimiento de niños y renunciar a la inmunidad. Intentan conseguir algo en otros lugares del país. Por ejemplo, en Járkov el jefe del consejo provincial prometió conceder a cada habitante de la urbe a razón de 25 centécimas de hectárea de tierra. Pero se le olvidó explicar cómo sería llevado a la práctica este proceso. Pues, varios centenares de personas le dieron crédito y ahora, esperan ansiosos poder recibir gratis una nueva tajada ilusoria. Sin embargo, debido a la proximidad de las elecciones, es poco probable que los rivales puedan prometer algo verdaderamente sensacional capaz de cambiar todos los planes pronosticables. En primer lugar, cada fuerza política tiene sus estables atractivos. En segundo lugar, los programas preelectorales anunciados casi no se distinguen unos de los otros a no ser magnitud del populismo. Pero por encima del cebo virtual los electores recibirán de sobra espectáculos reales en forma de conciertos gratuitos, durante los cuales “famosos maestros del arte”, además de canciones y bailes, volverán de nuevo a la propaganda política. A decir verdad, el líder del conjunto DDT, Yuri Shevchuk, quien el domingo pasado en Kíev participó en el concierto dedicado a los festejos del Día de la Bendición de la Rus de Kíev, tildó este acto de prostitución política. E incluso mencionó varios nombres que, en su opinión, participan directamente en ese proceso. Entre otros, en la lista figuran el líder del grupo musical “Océano de Elsa”, Sviatoslav Vakarchuk, quien forma parte de la lista preelectoral del BYT, así como Nikolai Báskov e Iósif Kobzón que durante las elecciones anteriores hicieron propaganda a favor del Partido de las Regiones. Pero, en resumidas cuentas, las simpatías y antipatías son un asunto particular de cada uno. Lo principal es que el tedio no invada a las masas.

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Andrei Kapustin, Kíev, para RIA Novosti.


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