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¿Dónde está el problema?
Antonio Álvarez Rodrigo
Cuando salta alguna chispa entorno a dos instituciones tan enfrentadas como la Liga de Fútbol Profesional y la Real Federación Española de Fútbol la polémica está servida. La pasada temporada ya hubo un conflicto que a punto estuvo de derivar en el no envío de árbitros a los partidos de Primera División. Ahora el agujero negro lo ha creado el Granada 74, que cuenta con el apoyo de la patronal, pero no con el de la RFEF.
El problema es el de siempre: el dinero. La Federación, sumida en unos problemas económicos y políticos graves, quiere sacar tajada de todos los sitios. En este caso, alegan no reconocer al Granada 74. Aunque no digan el por qué, es fácil saber la causa. Resulta que en esta marabunta que se ha producido con la venta del Ciudad de Murcia, un 15% del dinero total que el señor Marsá pagó a Pina debía ir a la RFEF. Pero lo que Marsá hizo fue comprar el 100% de las acciones del Ciudad, en cuyo caso no debía pagar porcentaje alguno a nadie.
Entonces, Villar, al enterarse de susodicha operación, se negó a que el Granada 74 jugase un campeonato que organiza la LFP, la cual estaba totalmente de acuerdo. ¿Y que mejor forma tocar las narices en casa ajena? Pues matar al cartero. En esta ocasión los árbitros, utilizados por Villar como un arma con el que imponer su dictadura.
Así, la última majadería de la polémica ha sido que el Comité Técnico de Árbitros, encargado de distribuir a los colegiados cada jornada, ha designado a Ceballos Silva para el Cádiz…Ciudad de Murcia. O sea, que se supone que si en el Carranza no se presenta el ya desaparecido equipo no habrá encuentro. Veremos como acaba toda esta locura.
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