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Encuesta sobre política

Pascual Falces
Pascual Falces
viernes, 24 de agosto de 2007, 06:24 h (CET)
Pequeño es el prestigio que tienen las encuestas que hace el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) entre los ciudadanos. Se nota en todos sus resultados un tufillo del “microondas” del gobierno; como si los cocinase “al gusto” de quienes mandan en el Centro. Ya se sabe, de todos modos, que las encuestas en general adolecen de esa falta de credibilidad conque las reciben los escamados lectores. Piensan acertadamente, ¿a quién beneficiará estas conclusiones? Nadie, o muy pocos, se fían de su valor objetivo. Ocurre, como si adolecieran de un vicio de origen, del que hay que desconfiar, porque, como en los “fallos” de cualquier tribunal o jurado, por esencia su resolución es un fallo, y se sabe.

En los primeros meses de este año, el CIS pulsó la opinión de los españoles acerca de los políticos, y los resultados que obtuvo han sido recientemente difundidos con profusión por casi todos los medios. Tal vez, por esa misma precaución (de “precavidos”), sorprende, bueno… y, no sorprende, porque según la encuesta, “la mayoría de los españoles opina que los políticos en general están relacionados con asuntos de corrupción y no cree que diputados y senadores se esfuercen por cumplir las promesas que han hecho durante la campaña electoral”.

Se vive en una Legislatura zapateril presidida por la desfachatez, pero, en que no predominan los casos de corrupción como en los años de Felipe González, a quien le sucede con ese vicio administrativo como al romano Pilatos: nadie recuerda el nombre de los soldados que crucificaron a Cristo, pero todo el mundo sabe que fue “en tiempos de Poncio Pilatos”.

Ante la pregunta de cuántos políticos están implicados en cuestiones de corrupción, un 52% de los encuestados señala que bastantes o casi todos, mientras que otro 26,2% señala que lo están algunos. Cabe preguntarse acerca de qué base informativa tienen los españoles para hacerse tal juicio. ¿Será por aquello del “ya se sabe”? ¿O será por la repercusión mediática de la “operación marbellí”, en que se ha mezclado con algo de lo que está extensamente informado por la prensa rosa?. ¿Qué constancia puede tener el “español” acerca de la corrupción de la clase política?

Los españoles se dividen casi en dos mitades, como siempre, entre “los que se confiesan poco o nada interesados en la vida política (50%) y los que sin embargo sí lo están (40%)”. ¿Qué mitad hace bien, o acierta? Esta es una respuesta que no trae la mencionada encuesta, pero sería útil haberla formulado también. Posiblemente las dos mitades tengan razón, unos por avezados, y los otros por dicharacheros, porque, a continuación opinan mayoritariamente (el 60%) que las personas como ellos no tienen "ninguna influencia" en la labor del Gobierno y que el ciudadano medio no influye en la vida política.

La política se relega para tema de columnistas pagados o no, y para expresiones u ocurrencias graciosas de las que la gente conversa animada y jovialmente. El desinterés se va manifestando en algunas convocatorias electorales más que en otras que señalan claramente una respuesta de actitud.

Los ciudadanos relacionan igualmente a los funcionarios públicos con la corrupción (según la encuesta), aunque en menor número que a los políticos: el 34% piensa que son bastantes o casi todos, mientras que casi la mitad de los encuestados cree que se trata de algunos o pocos funcionarios. El 90% asegura, sin embargo, que "nunca" se ha encontrado con un funcionario público que le pidiera algún favor o soborno a cambio de un servicio. Un 3,1% responde que esta situación se le ha presentado "a veces". Este no es un país de “mordidas”, o no lo era, al menos, ¡que vaya usted a saber con los tiempos que corren!… Esta conclusión dice mucho de la opinión que sigue mereciendo el “probo” funcionario; mejor que este tópico permanezca a pesar de todo lo que se está cambiando en la cara de España.

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