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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

ZP en la senda de Mao Tse–tung

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 22 de agosto de 2007, 04:46 h (CET)
Es posible que las nuevas generaciones hayan oído hablar poco de Mao Tse-tung; quizá recuerden algo del famoso Libro Rojo de Mao, pero es más que probable que no alcancen a recordar lo que ocurrió en la China de 1949 hasta el fallecimiento del dictador, en 1975. No me extrañaría que, si alguien se molesta en leer este artículo, se extrañe de que, precisamente ahora, saque a colación a un personaje que ya ha quedado desacreditado hasta en su propio país; pero es evidente que están ocurriendo acontecimientos en España que, para cualquiera que tenga curiosidad histórica, le podrían chocar por las similitudes existentes, entre la política de la gran China, bajo el control dictatorial del comunista-leninistas Mao Tse-tung, con la política que intenta implantar ZP en nuestro país; eso sí, salvando, naturalmente, las distancias en el tiempo y en los matices,. El culto a la persona que elevó al dictador chino a las alturas de un dios mitológico fue fruto de una campaña perjeñada por Lin Biao, que fue quien recogió los dichos y citas de Mao en un libro (publicado en octubre de 1966) que fue conocido como “El libro rojo de Mao”, cuyo contenido se divulgo por toda la nación, se estudió en los colegios y en el ejército y era obligatorio para todos los miembros del partido comunista llevarlo consigo. Fue el inicio del culto personal a Mao Tse-tung, que fue expandido por toda China por medio de carteles de proporciones gigantescas, vallas y canciones que ensalzaban al gran mandamás del comunismo chino. Para aquellos fanáticos, la figura del gran padre del pueblo chino era: “como el sol rojo en el centro de nuestros corazones y el salvador del pueblo”. Lo cierto fue que, el promotor del famoso “Gran paso adelante” y de la “Revolución cultural”, no tuvo empacho en masacrar a millones de sus compatriotas con la excusa de salvar al prueblo de “la opresión capitalista”, siguiendo así las enseñanzas prácticas de su padre espiritual, el señor Stalin.

Veamos el paralelismo de Mao con nuestro Presidente señor Zapatero. Ambos tienen una característica común, se creyeron que vinieron al mundo para luchar contra el capitalismo; ambos son indivualistas y celosos de su supremacía sobre todos los que los rodean, de los cuales no dudan en prescindir cuando les resultan incómodos para sus objetivos; son tercos y empecinados; y no les importa pagar el precio que sea necesario para salirse con la suya. Mao era un caudillo nato, un líder de los campesinos; Rodriguez Zapatero aspira a serlo, aunque le falte la suficiente inteligencia para conseguirlo, pero a pesar de ello, lo intenta. Mao era stalinista-leninista pero difería en el método para conseguir sus objetivos, él utilizó a los campesinos para su revolución, cuando Stalin se valió de los obreros de las industrias. Zapatero tiene ramalazos de stalinismo, pero mucho de republicano resentido, de aquellos que no han digerido el haber pedido la Guerra Civil, pero aspira a movilizar a los separatistas, los homosexuales, los progres de la farándula, los resentidos etc., como adalides de su revolución, uno de cuyos objetivos consiste en desmembrar España.

Sin embargo, donde se produce una verdadera convergencia es en el intento de aleccionar a las juventudes en un culto particular a sus ideas. Mao Tse-tung mediante su Libro Rojo, Rodriguez Zapatero valiéndose de su obra didáctica, producto de la Lin Biao particular del líder español, la sin par Mercedes Cabrera Calvo Sotelo ( de la familia del ilustre procer derechista que fue asesinado por la insania roja), ministra de Educación. Ella se ha ocupado de que, por ley, se infrinja la Constitución, se prive a los padres de uno de sus derechos más preciados, como es el educar a sus hijos en las enseñanzas que les trasmitieron sus padres y en la religión que estimen oportuna, y se altere –con la expansión de un panfleto partidista, inmoral, retorcido y chapucero, denominado Educación para la Ciudadanía –, el derecho de los jovenes a no ser influenciados por doctrinas sectarias y totalitarias.

Y esta sin razón, este abuso de poder, vean ustedes que ha sido avalado por el silencio cómplice de una gran parte del profesorado español; con la incomprensible aceptación de la FERE, que como Esaú, por un plato de lentejas (entiéndase subvención estatal) se ha prestado a vender los ideales éticos y religiosos, dejando en la estacada a los miles de padres que se han levantado contra la cacicada del Gobierno. Seguro que el Señor, como hizo con los mercaderes del templo, la emprendería con estos curas mercantilizados a latigazos, hasta que los hubiera expulsado del templo de la enseñanza.

ZP–MAO, ambos de la misma calaña, pretenden o pretendieron deshacerse de toda oposición, para ello el segundo asesinó a todos los que no pensaban como él, en lo que se dio por denominar “Movimiento Antiderechista” que sucedió al de “Las cien flores” ( el segundo quiso servir para comprobar quienes pensaban distinto de la doctrina oficial y, el primero, le sirvió para deshacerse de aquellos que había comprobado que se oponían a su revolución). ZP, menos belicoso (no podría aunque quisiera), ha preferido ningunear a la oposición, intentar desarbolarla, apartarla de la carrera política para acabar convirtiendo a España en una dictadura del proletariado, según el modelo totalitario de Venezuela, Bolivia o el Ecuador. Sólo inculcando ideas como “invitar a las chicas a que pierdan su virginidad antes del matrimonio” o “la guerra del Irak fue culpa de la inestimable colaboración de los nueve millones de españoles votantes del PP” o “cuestionar que España o EEUU sean realmente Estados de Derecho”; se puede conseguir destruir la historia, lavar los cerebros y falsear los principios. Pero vean, no estarán tan seguros de los resultados de esta asignatura, cuando han decidido posponer su aplicación en Ceuta y Melilla hasta después de las elecciones, o sea, para el año que viene. Saben que en estas dos ciudades, cristianas y baluartes de españolidad, les iba a costar un precio importante en las urnas. Yo creo que, en cualquier caso, con asignatura o sin ella, estas bellas ciudades españolas van a darles una lección a estos corruptores de menores e invasores de los derechos de la familia. El hecho es que a nosotros no nos engañan como “a chinos” y esta bazofia acabará, como las Marías de cuando éramos estudiantes: objeto de la cuchufleta general y del chiste fácil. Y es que las ideas no se pueden imponer a la fuerza, y menos a los españoles.

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