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Etiquetas:   Con permiso   -   Sección:   Opinión

El logotipo y otros símbolos (de España, claro)

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
lunes, 20 de agosto de 2007, 02:30 h (CET)
Hace ya tiempo que escribí en esta columna cómo debería ser el logotipo del Estado, un icono con las cejas de Zapatero y el bigote de Aznar, ésa era la solución mágica y no ésta que nos acaban de perpetrar. Resulta que el logo que se nos han montado nuestros próceres es una mala copia, todas las copias son malas, del que tienen en Alemania. A mí me parece que no está claro que debamos tener un logo, hombre, a no ser que sea el que ya he expuesto, de la misma forma que no tenemos letra para el himno. Ponerse de acuerdo en el contenido del himno o del logotipo es tan difícil como ponerse de acuerdo en los contenidos del Estado, cuando muchos ni siquiera están de acuerdo con la existencia del propio Estado.

El logo nos habla de España, como el himno o la bandera u otros símbolos, y muchos ni creen en España, a no ser que sea “su” España, ni les importa un carajo. A veces los iconos no son más que una excusa para darse más mamporros que los que pintaba Goya en su pinturas negras. ¿Se acuerdan ustedes de aquel follón que el PSOE le montó al PP a cuenta de la bandera de España, la enorme bandera de España, de la plaza de Colón? Pues después de ponerse como se pusieron ahí lleva el PSOE cuatro añitos en el poder y ni tocar la bandera. Que se atrevan ahora que asoman elecciones.

Por eso no se atreven con la letra del himno, porque sería imposible ponerse de acuerdo. Algunos pretenderían que ni se mencionase la palabra “España” o que no se citasen aquellas glorias históricas que justa e indubitablemente nos pertenecen. “Fascismo, fascismo, anatema, anatema” saldrían gritando a toda mecha los inmarcesibles progres del acrisolado tipo de Gaspar Llamazares. Otros pretenderían que en aras de un equilibrio social, ideológico y... (pongan aquí un adjetivo de esos de cinco o más sílabas que tanto gustan a una parte de España) se deberían citar también las masacres de indios de América, o que antes de que nadie se parara a escribir una sola sílaba deberíamos cubrirnos la cabeza de cenizas y celebrar grandes sacrificios de bueyes y aves, entonando cánticos de penitencia por haber osado expulsar de España a los árabes.

Que no tenemos remedio, que España siempre se ha dividido entre afrancesados y absolutistas y desde tiempo inmemorial nadie ha dado los suficientes pasos de aproximación al otro para fundir la dos Españas en una sola. Con el logotipo del Estado ocurrirá tres cuartas partes de lo mismo, imposible el acuerdo y la excusa volverá a ser del mismo tipo, el tamaño, el color o el grosor de las líneas. Pelear por los símbolos del Estado es perder el tiempo, no hay remedio. Hay gente que todavía se cree que Franco es España, favor que le hacen ad aeternum al dictador gallego, que así gana una batalla después de muerto, y con tal de no parecerse a esa España son capaces de cualquier otro disparate, que de siempre los extremos se tocan.

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