|
Esperen
Antonio Álvarez Rodrigo
Dicen que la paciencia es la madre de la ciencia. Se sabe también que Napoleón comentó una vez “vísteme despacio que tengo prisa”. Todos estos refranes le sirven a los madridistas, que parecen ahogados en un charco de desesperanza y agonía porque el nuevo Real Madrid de Bernd Schuster no acaba de arrancar. Hay que darle un margen de confianza al entrenador alemán, quien, recuerden, lleva tan solo poco más de un mes en el club.
Las maravillas no se hacen en unos días, sino que tiene un largo proceso de elaboración. No imagino a Miguel Ángel esculpiendo a su David en una semana, ni a Leonardo da Vinci pintando la Giocconda en sus ratos libres. Lo bueno siempre se hace esperar. Así, el F.C. Barcelona de Frank Rijkaard tardó casi medio año en fusionarse hasta tal punto que Laporta ya le tenía sustituto para el banquillo si hubiera encajado una derrota más.
El mismo Sevilla C.F. que ahora entusiasma a todos, menos a los béticos, tuvo su propio tiempo de cocción, pues pasaron dos años apuntando maneras, pero no acababa de explotar. No fue hasta que apareció Juande Ramos, y pasaron casi nueve meses, cuando los hispalenses se convirtieron en la apisonadora que aún hoy son.
De modo que lo peor que puede hacer el aficionado blanco es comenzar a cuestionar la llegada de Schuster, quien ha demostrado que con tiempo sabe hacer buenos pasteles.
|