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Crónica veraniega (y II)
Raúl Tristán
Sorprendente el ridículo y macarrónico show protagonizado por el "presunto" asesino y atracador de bancos Jaime Giménez Arbe y su "presunto" abogado Jose Mariano Trillo-Figueroa (¡menuda familia esta, la de los Trillo-Figueroa! ¿Hay alguno que se salve? Por favor, que no aparezca ninguno más, que con dos ya tenemos bastante). No se quién me resulta más patético, si el criminal o su defensor. Y es que, para colmo, la escenita me trae viejos recuerdos, los de la vergonzante actuación "del hermano" en el accidente del Yak-42, que no dimitió debiendo hacerlo. Los Trillo-Figueroa se me asemejan a una mezcla entre cierto personaje de tira cómica de "El jueves", Martínez el Facha y el sargento Arensibia.
Y andan algo preocupados los de Mattel con el plomo de sus juguetes. Preocupación que no tuvieron cuando decidieron llevar la producción a China para reducir costes y multiplicar ad infinitum sus ganancias. En Europa y EEUU los controles de calidad, la normativa, la legislación, son rigurosos, y los materiales adecuados. Si una empresa opta por comerciar con China, lo hace sabiendo que el trabajo lo van a realizar esclavos por un mísero sueldo, con horarios infernales, a veces niños, y en condiciones deplorables... Si los de Mattel quieren llevarse las manos a la cabeza, que se hubieran ocupado antes, la realidad no se puede negar, no se puede ocultar la vergüenza bajo cifras millonarias de beneficios. ¡Ah!, y después de hacer análisis de conciencia, se van a jugar allí los Juegos Olímpicos de 2008, que me han dicho que, en homenaje al anfitrión, la pena de muerte va a ser por primera vez disciplina olímpica...
Y Chávez, el mayor showman de frenopático que el mundo haya conocido jamás, intenta asegurarse el contrato indefinido del chollo presidencial, antes de que se le acabe el actual y temporal que tiene firmado. Reformar la Constitución llama a pervertirla hasta el grado de que esta se convierta en un instrumento a su servicio que le mantenga en el sillón de por vida. Un tiranuelo con ínfulas, un dictador como cualquier otro. ¡Pobre Venezuela!
Y la NASA que quiere tener controlados nuestros pensamientos y, amparada por el otro tarambana criminal, Bush, pretende someter nuestros cerebros a un escaneado que discierna a aquellos de entre nosotros que sean terroristas de los que no... Orwell, 1984, el Gran Hermano. Un atentado contra la libertad en aras de la seguridad.
¡Menudo verano llevamos!
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