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El paciente alemán
Daniel Sanabria
El sábado empezó la competición oficial de la misma forma que terminó la temporada pasada: con el Sevilla haciendo el mejor fútbol y el Real Madrid sembrando dudas (desde hace cuatro años tiene un jardín entero de ellas). Capello entró en el libro Guiness de los Records: “al entrenador blanco que más ha criticado la prensa”. Pero el italiano sabía a lo que jugaba. A nadie le gustaba, pero sabía a lo que jugaba: a defender. Ah! Y de paso ganó la Liga, que casi se me olvida.
Schuster ya lleva siete partidos en el banquillo del Real Madrid y sigue sin averiguar a qué juega. Cuatro derrotas y tres victorias. Ni siquiera sabe la plantilla con la que va a empezar la Liga. ¿Qué va a hacer con todos los canteranos? ¿Faltan fichajes? ¿Sobran descartes? En 12 días todos estos interrogantes deben estar resueltos, porque enfrente estará el Atleti, que por primera vez en cinco años, parece que sabe a lo que juega. O al menos esa es la impresión que deja de cara al exterior.
Volvamos a Schuster. El alemán dijo en su presentación que el Real Madrid haría un juego de toque, donde la movilidad de balón sería la gasolina que hiciera rodar al equipo. Vamos, que en resumen, su Real Madrid “iba a jugar bonito”, como lo decimos los aficionados en los bares. En el primer partido serio del año, primer batacazo. Ni juego bonito, ni goles, ni nada. Derrota. Con polémica, pero derrota al fin y al cabo.
Desde que Schuster está en el banquillo blanco, pocos jugadores saben cuál es su posición, o mejor dicho, en qué posición van a jugar. Raúl el sábado fue delantero, pero cuando esté Van Nistelrooy, ¿dónde jugará el capitán? ¿Robinho jugará en la banda izquierda, en la derecha o de enganche? ¿Y Guti? De momento, lo único seguro que tiene Schuster es que Casillas seguirá de portero. Ahí no se ha complicado la vida como le pasó a Capello, que por unos días nos hizo creer que Diego López podría ser el titular.
El alemán es un técnico que cae bien a la prensa, llega de un equipo humilde y fue jugador de elite en nuestro país. Ha sido uno de los pocos que puede presumir de haber jugado en los tres grandes: Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid. Pero no por eso hay que criticarle menos que a los demás. La figura de entrenador del Real Madrid es para la prensa deportiva lo que el centro de la diana es para Robin Hood: el “blanco” perfecto…
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