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El verano del 74
Daniel Lázaro
Este verano podría catalogarse como el del 74, el del Granada 74. Y es que el equipo de Carlos Marsá ya dio de que hablar al principio del periodo estival con la compra del Ciudad de Murcia, o lo que algunos consideran lo mismo, la compra de una plaza en la Liga BBVA. Algo erróneo, pues como bien se dice en la notificación de la Liga de Fútbol Profesional, únicamente se ha producido un cambio de denominación y de domicilio social. Es decir, el CF Ciudad de Murcia ha pasado a llamarse Club Granada 74 y disputará sus partidos en Motril.
Pero ahora, cuando ya habían pasado todos los revuelos en cuanto al tema '74', han llegado dos cocos, UEFA y FIFA, a molestar a todo el mundo. ¿Qué principio fundamental viola? Según los organismos internacionales el equipo ha ascendido de categoría por medios comerciales y no deportivos. Ya he explicado en el primer párrafo que esto no es así. Léanselo presidentes Blatter y Platini.
Y no es así, porque de todos es sabido que el otro de los equipos de Marsá, el CP Granada 74, está inscrito en la Tercera División. Por tanto, como ya he expresado, no ha habido ningún tipo de ascenso comercial.
Desde la creación de las Sociedades Anónimas en el fútbol, esto era una posibilidad que podía existir. El hecho de que hasta este año no se hubiera dado ningún caso, no podía eximir ningún pensamiento sobre este caso. Podía pasar y pasó. Murcia pierde un equipo en la categoría de plata. Seguramente el equipo no se quería ir. Seguramente quería seguir siendo pimentonero. Pero lo que también es seguro es que algo o alguien lo ha impedido desde el mismo centro de la Región. Granada si ha querido apostar por un equipo en la división de plata y, por ello, lo tiene. Lo quieran UEFA y FIFA o no.
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