Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Unas elecciones no se ganan con errores

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 11 de agosto de 2007, 05:24 h (CET)
¿Por qué será que los políticos, en teoría expertos en buscar los puntos flacos de sus adversarios, a veces parece que acaban de caerse de indio en temas que deberían ser fáciles de controlar por ellos? En ocasiones me siento como atado de pies y manos cuando me veo obligado, en contra de mis deseos, a recriminar algunos de los errores que cometen los dirigentes de los partidos a los que suelo votar; pero creo que sería una falta de lealtad para con ellos, una omisión garrafal por mi parte si, como ciudadano de a pie, no les trasladara a través de mis humildes artículos, lo que muchos de los que hemos puesto nuestras esperanzas en el PP –para que nos saque de la tiranía socialista que domina, cada vez con guiños más totalitarios, lo que queda de nuestra España –; estamos pensando ante lo que creemos que ha sido una de las mayores muestras de inopia mental que, una formación política, pueda demostrar ante una trampa saducea tendida por sus adversarios.

No se hasta que punto el señor Rajoy, como presidente del PP puede influir en las decisiones de UPN ni tampoco las circunstancias que han inducido al señor Sanz a renunciar a las condiciones que había establecido para aceptar gobernar en solitario. Era evidente que el planteamiento que, en un principio, había perjeñado el antiguo presidente de la UPN, tenía los visos de ser una jugada bien medida, que le aseguraba una ventaja considerable sobre su adversario, el PSN, que se veía entre la espada y la pared al tener que elegir entre pacatar con Nafarroa Bay ( en cuyo caso ponían en un aprieto a ZP y el resto de socialistas ante las futuras elecciones legislativas de mayo) o, si aceptaban el decálogo que se les proponía, quedaban desprestigiados ante sus posibles socios separatistas y ante su propio partido por lo que entrañaba de rendición ante los socios del PP. Una jugada bien preparada, pero que, vean por donde, de una manera incomprensible – como suele ocurrir tan a menudo, cada vez que el PP tiene ocasión de poner contra las cuerdas al PSOE – , sin que se puedan entender las causas del viraje, se malbarata en el momento más inoportuno permitiendo que, la iniciativa, vuelva a pasar al adversario que se apunta un punto dejando en posición precaria a quien lo tenía encajonado. Inexplicable, como lo ha sido, también, la actitud absurda de regocijo adoptada por Soraya Sáenz de Santamaría, la joven Secretaria Ejecutiva de Política Territorial del PP, que parecía encantada de que Sanz hubiera capitulado de sus exigencias y se conformara con gobernar en minoría sin ninguna garantía escrita por parte de los socialistas.

No niego la preparación de esta mujer, pero creo que el cargo que ostenta se le debería haber dado a un directivo con más solera, más bregado en los intríngulis políticos, menos expontáneo y más reflexivo. De una posición de fuerza, que le hubiera permitido a UPM convocar elecciones ante una negativa del PSOE, alegando la ingobernabilidad del país y achacándoles a los socialistas su intransigencia y su negativa a un pacto de estado para sacar Navarra adelante, se ha pasado, de forma incomprensible, a una situación que en todo favorece al señor ZP y los suyos porque, cuando les convenga, podrán poner en marcha una moción de censura que descabalgue a Sanz de su poltrona y lo deje de nuevo colgando de la brocha. Si tantas veces hemos acusado al partido de ZP de aferrarse a sus puestos como lapas, si en tantas ocasiones hemos reprochado que no hay un solo ministro ni alto cargo que dimita por mucho que se equivoque y por muy adversas que sean las críticas que se hagan de su gestión; en esta ocasión, nos tememos que el señor Sanz ha antepuesto su amor propio y su apego al cargo, a lo que hubiera beneficiado a su propio partido y de paso a su socio el PP.

Nadie hubiera podido negar en Navarra que, ante la crisis en la que está envuelto el PSN (donde se han desatado las Erinias griegas en contra de Ferraz), unas nuevas elecciones hubieran reforzado sensiblemente a UPM, teniendo en cuenta que ganaron ampliamente los anteriores comicios, si bien no consiguieron, por poco, la mayoría. Un triunfo, esta vez con mayoría, hubiera sido el aldabonazo que necesitaba el PP para darle impulso en la carrera electoral hacía el mayo del 2008. Una comunidad en peligro de ser incorporada, por un posible pacto del PSN con Nafarroa Bay, a Euskadi; hubiera quedado a salvo de las manipulaciones separatistas, se hubiera anulado, con toda seguridad, la influencia de ETA y ANV e, incluso, puede que perdieran algunos de los municipios conquistados – máxime si los tribunales actuaran y los fiscales no se durmieran en sus puestos –.

Estamos a escasos meses de los próximos comicios y no parece que el PP, que da la senssación de estar aletargado, poco combativo y entregado a una pseudoeuforia completamente injustificada; se haya puesto las pilas y haya iniciado una ofensiva demoledora. Motivos no les faltan, porque el PSOE cada día da más pasos en falso y sus ministros, especialmente su sección femenina, dan el espectáculo más penoso que jamás un gobierno en España pudiera dar. El señor Rajoy, le ruego que me perdone, pero desde el pasado Debate de la Nación parece estar tocado, no acierta a tomar el mando con decisión y se le ve arrugado y falto de espíritu combativo. No es esa la actitud que esperamos de nuestro líder los esforzados seguidores del partido; si hemos sobrevivido al señor Piqué, si ahora estábamos esperanzados con los nuevos dirigentes catalanes, si vislumbrábamos una luz en el horizonte; de pronto vemos con costernación la pifia de Navarra, la absurda alegría de Soraya y la actitud conformista y hasta entreguista del señor Sanz hacia los de PSN. Otra vez nos vemos obligados a preguntarnos, ¿cuándo una reacción?, ¿ en qué momento nos dejaremos de pamplinas para mostrarnos orgullosos de nuestro partido, nuestros ideales, proclamar nuestra idea de una España solidaria y unida? La ciudadanía no se moviliza si no ve que sus jefes se rompen el pecho en la tarea de recobrar lo que les fue arrebatado ignominiosamente el marzo del 2004. ¡Aviados estamos si sólo los viejos, como yo, somos capaces de levantar la bandera de la españolidad, la razón y la justicia!

Noticias relacionadas

Una muralla para aislar el desierto del Sahara

Intelectuales de todo el mundo analizarán en Marruecos el problema de la inmigración que causa insomnio y desacuerdos en Europa

El discurso de la payasada

Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía

Heráclito

Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana

Trapisondas políticas, separatismo, comunismo bolivariano

Una mayoría ciudadana irritada

Prejuicios contra las personas

Es una malévola tendencia, favorecemos los prejuicios y protestamos contra sus penosas consecuencias
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris