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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Rouco y la Constitución

Pascual Mogica
Pascual Mogica
martes, 7 de agosto de 2007, 23:20 h (CET)
Dicho sea con perdón, la actitud del arzobispo de Madrid, Rouco Varela, me recuerda aquel dicho de que “ningún jorobado se ve su joroba”.

Recientemente Rouco Varela ha afirmado que Educación para la Ciudadanía vulnera dos puntos de la Constitución. Resulta un tanto extraño que este obispo se manifieste como un fiel y respetuoso interprete del contenido de nuestra Constitución cuando es precisamente la Iglesia Católica quien vulnera el texto constitucional. Por lo visto, puede ser cosa de la edad, el religioso no recuerda que existe un Concordato y otros acuerdos entre la Iglesia y el Estado y que no recuerda tampoco que en nuestra Carta Magna se declara, muy claramente, a España como un Estado aconfesional y que por tanto no a lugar a ningún Concordato ni ningún tipo de acuerdo que pueda distinguir a la Iglesia Católica del resto de las demás religiones ni en lo religioso ni en lo económico. Creo que nadie ignora que existe, en lo económico, una importante ayuda del Estado a la Iglesia Católica y a todo lo que la rodea, centros de enseñanza, congregaciones, agrupaciones y todo tipo de colectivos integrados en el catolicismo. Todo esto es inconstitucional. Si alguien se decidiera a plantear este asunto ante el Tribunal Constitucional se lo pondría muy difícil a sus miembros. Léase bien la Constitución señor obispo.

Cuando se disfruta, como disfruta la Iglesia Católica, de esa serie de prebendas que vulneran la legalidad constitucional lo menos que se debe hacer es estar prudentemente callado y dejar que los demás puedan tener acceso a nuevos métodos que nos muestren y enseñen que aparte de la ética y de la moral católica hay otros cauces para ser personas de bien y sobre todo buenos, respetuoso y solidarios ciudadanos.

La Iglesia Católica, sus obispos, no pueden arrogarse ser los únicos y legítimos defensores de la salvaguarda de los valores éticos y morales de los ciudadanos y no pueden hacerlo porque no representan a la mayoría de estos o al menos no se sienten representados por los obispos.

Existe un estudio muy reciente de la Fundación BBVA que revela que la institución eclesiástica es la peor valorada por los ciudadanos. Dice el estudio que “el 74% de los ciudadanos se dice católico, en especial las mujeres, los mayores de 55 años y aquellos con estudios primarios. La mayoría de los católicos cree en Dios aunque caben las incertidumbres. La práctica religiosa es más bien pobre. El 42% no reza nunca y el 50% no pisa un templo salvo en ritos centrales como bautizos, bodas o funerales, que aún se hacen en el seno de la fe de Cristo”. A través de este estudio de la Fundación BBVA se puede ver muy claramente que la Iglesia Católica no sólo pierde peso y paso como cauce de la religiosidad de los españoles. También flojea como referente ético. Así podemos saber a través del estudio que “la mitad de los españoles no ve necesario profesar para tener valores morales y éticos. Lo cree incluso el 43% de los católicos declarados. Y también son mayoría quienes rechazan que las creencias religiosas hagan a una sociedad moralmente superior”. Como resumen de dicho estudio se señala que “la Iglesia Católica de hoy es la institución peor valorada por su potencial parroquia, con un suspenso de 4,4 que la empata con las multinacionales”.

Así que señor arzobispo, lo que hay que hacer es que ponerse a trabajar y no a esperar aquello de que “aquí mes las traigan” no vaya a ser que el día menos pensado se encuentren, usted y sus colegas, con una divina patada en sus ilustrísimas posaderas. Dios está en todas partes y lo ve todo, hasta lo que hacen y no hacen los que dicen representarle en la Tierra.

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