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El largo alcance del 'clic'

Pascual Falces
Pascual Falces
viernes, 3 de agosto de 2007, 00:03 h (CET)
Ahora que el mes de agosto de modo “implacable” impone un respiro en la atolondrada actualidad –es decir, la que “golpea” e impide el sesudo uso de la razón-, y que, como a “cagallón por cequia” (aragonesismo), arrastra incluso a los plumíferos que quieren ser sesgados notarios de ella, es buena oportunidad para la divagación; para extraer temas de ese “cajón de sastre” que, inevitablemente, se va llenando tras un largo curso de comentar cuestiones del día con precipitación.

Cabe decir que es una ventajosa consecuencia de las “universales” vacaciones que impone este mes. ¿Quién puede glosar como inestimable conquista de la tecnología el hecho de controlar lo que se lee, o se recibe –correos electrónicos-, o que inesperadamente sorprende, con la rotundidad de un “clic” resultado de una suave presión con el dedo índice sobre el “ratón” del ordenador?

Tiempos atrás, en la “Aldea Mundial” de este mismo azacanado columnista, se recogió la evolución actual del “Homo sapiens”, hacia lo que se dió en llamar el “Homo clicquens”. Es decir, el hombre que con su mano sobre el citado “ratón”, es capaz de avanzar entre la jungla de informaciones, correos y demás irrupciones que compiten por aturdirlo. El usuario de la informática tiene esa arma prodigiosa, la del “clic”, que, manejado a voluntad como la famosa Tizona, la espada del Cid, le permite ignorar impertinentes, descabalgar inoportunos, neutralizar manipulaciones, y cambiar una “ventana” por otra más placentera. Etc.

No se puede saber si es para tanto. Es decir, que, si de “homo erectus” pasó a “sapiens” y de éste a poderoso dueño de un clic. Tal vez sólo sea un minúsculo descubrimiento de su habilidad -modesto en tamaño y forma-, pero, eficacísimo en los tiempos que se viven. ¿No ocurrió algo parecido cuando por primera vez dispuso del mando a distancia de la televisión? Un apretoncito sobre sus botones, y, ¡a darle al “zapping”!... Tal vez el “Homo zappens” sea su predecesor. Más, ¿qué duda cabe?, con estos inventos, el ser humano va estando mejor informado, y es más libre.

Existen algunos periódicos digitales, como El Pais.com, o La Razón.es, por ejemplo, especialmente antipáticos cibernéticamente hablando, ya que tuvieron la osadía, desde sus comienzos, de que había que pagar para leerlos en un medio universalmente gratuito tal y como se concibió la “red de redes”. Pues, “con su pan se lo coman”… que diría Epifanio del Cristo Martínez (Valle del Cauca, Colombia). No merecen ni responderles solicitando le borren a uno de sus listas, en las que “picó” por ingenuidad. Es muy sencillo, al repasar los correos recibidos, se hace clic, y terminan en el cesto de lo eliminado.

Y no sólo son motivos crematísticos o pecuniarios, porque también, como dice Epifanio: “Si hay que pagar, se paga”. A veces la manipulación del medio es tan apestosa, que el clic con el que se le elimina resulta especialmente enjundioso, como si el dedo índice sobre el ratón apretase más fuerte, o, simplemente, más a gusto. Viene esto a cuento de una experiencia vivida por un doctor muy amigo de Epifanio (qué socorrido resultas hoy, amigo, disculpa), al que publicaron este invierno en El País un erudito y sentido artículo necrológico con motivo del fallecimiento de una gloria de la Ciencia médica española. Pues bien, el doctor, firmó como “Premio Nacional Ramón y Cajal” que fue en tiempos pasados (1965), y así consta en el ejemplar mecanografiado que entregó para su publicación. Cual no seria su consternación al ver que en la edición impresa y en su reproducción digital el texto se respetó intacto, impoluto, más, bajo su nombre y apellidos figuraba tan sólo: “El autor es Premio Ramón y Cajal”. Lo de “nacional” había sido cuidadosamente omitido. Es natural que un medio “independiente” pero que quiere ser orientador del pensamiento de incautos ciudadanos que lo utilizan como referencia, tenga por norma suprimir todo lo que huela a “nación”, a España como un todo, y se reserva el término, en su ética, sólo para referirse a regionalismos emergentes. Pero, el Doctor está muy honrado de haber merecido ese premio en limpia contienda con cuantos científicos habían competido ese año de la nación entera. ¿Es un Premio Nacional, o no? ¿A santo de qué esa manipulación? Lo dicho, un clic, y ¡a otra parte con esa música!...

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