Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Crítica Disco   -   Sección:   Revista-musica

Band of Horses - "Everything all the time" (Sub Pop, 2006) / Rock

Daniel García
Redacción
martes, 31 de julio de 2007, 22:00 h (CET)






El debut de la banda liderada por Ben Bridwell y Matt Brooke no es un disco más dentro del reciente rock americano de raíces. Pese a ser comparados hasta la saciedad con My Morning Jacket, la banda de Bridwell (Brooke abandonó a sus compañeros durante la gira del 2006 para formar Grand Archives, cuyo album de debut está ya anunciado por Sub Pop) demuestra una personalidad que no deja lugar a dudas.

En Everything all the time, Band of Horses no pretenden demostrar la imaginación y la versatilidad de los My Morning Jacket de Z (Ato, 2005) si no que apuestan por concentrarse en un folk rock eléctrico de bellísima factura, y si hablamos de referentes serios, digno del mejor Neil Young. Es éste uno de esos discos que crece con cada escucha. La propuesta es precisa, breve pero intensa, donde cada canción parece confirmar a la anterior.

Sorprende su comienzo contundente con “The first song” y “Wicked Gil”, con el que no podemos sino esbozar una lagrimita por los ecos Emo – sí, aquel género tan denostado- que nos traen a la mente, eso sí, ahorrándose los violines y demás parafernalias. La voz de Bridwell tensa el dramatismo poco a poco hasta llegar a “The funeral” (every ocasion I'll be ready for the funeral, canta), cumbre de una majestuosidad que llega a asustar.
A partir de aquí, gana peso el esqueleto folk de las composiciones. Cobran mayor presencia banjos, steel guitar y pianos, aunque no sin antes ofrecer un último punto álgido que es “The great salt lake”, cinco emocionantes minutos en los que se condensan muchas de las virtudes de la banda. De ahí hasta el final, tres pequeñas joyas cuidadas hasta el último detalle. La última, “St. Agustine”, nos ofrece el lado más frágil de Band of Horses, suena a clásico de la América profunda.

Dulce y áspero al mismo tiempo, Everything all the time destila bourbon y lágrimas por los cuatro costados, con la energía que se echa a faltar entre muchos de sus cohetáneos y que lo convierten quizá en el último gran disco de Emo sin ni siquiera querer serlo.

Noticias relacionadas
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris