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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Erotismo en el móvil

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 30 de julio de 2007, 04:14 h (CET)
Cuando llega el mes de Agosto casi todos cesamos nuestras costumbres habituales, entre ellas, a Dios o Alá gracias, la de trabajar. Y mientras algunas calles de las ciudades van quedando silenciosas y vacías en muchas otras, y en las villas costeras, una infinidad de paseantes va a la deriva de un lugar a otro y sin nada especial que hacer. Las siestas se multiplican en esta época del año pero el pegajoso calor que suele invadirnos, o el exagerado frío de algunas instalaciones de aire acondicionado, hacen que la práctica del sexo, al menos en pareja y ya no digamos en grupo, sea menos numerosa que durante el resto del año. Tan sólo los más jóvenes siguen esperando la llegada del verano como el comienzo de una época iniciática. A algunos de los que peinan canas el sudar a dúo comienza a no parecerles una de las mejores diversiones estivales.

Pero como tanto hombres como mujeres somos animales sexuales además de racionales a lo largo de la historia se han venido utilizando diversos adminículos para sustituir al partenaire cuando éste no existe, o no aparece o da señales de extenuación o cansancio.Y en esto las señoras siempre se han llevado la palma y han sido más avanzadas que el denominado sexo fuerte. Ellas tienen toda una amplia gama de substitutos del pene o las bolas Ben Wa más conocidas como “bolas chinas” o los vibradores entre otros aparatos. Estas bolas del placer, también conocidas como “bolas de geisha”, son, generalmente, un par de bolas huecas y en su interior contienen otras más pequeñas. Se colocan dentro de la vagina y al andar producen un efecto vibratorio consiguiendo un placentero caminar a su portadora, eso explica algunas caras de felicidad cruzando calles y avenidas. Nosotros tenemos que conformarnos con esas horribles muñecas de látex que en algún caso son más un remedio contra la concupiscencia que un ánimo para la sexualidad.

Y ahora y desde el Japón nos llega el teléfono móvil erótico. No es una línea telefónica a la que llamar para escuchar como, al otro lado de la misma, una señorita deleita nuestro oído fingiendo orgasmos mientras, agujas en mano, teje una tierna bufanda para su nieto. No, en esta ocasión la empresa japonesa Joymi ha creado un artilugio, hibrido entre el ipod y el vibrador, y que conectado al móvil o al mp3 se encarga de buscar y localizar el punto G convirtiéndose entonces en un vibrador. Vamos, todo un GPS paseando por el cuerpo femenino. Ahora cuando llegue la hora de cambiar de móvil entre sus prestaciones tendremos que buscar una más. Exigiremos a nuestro proveedor un móvil con una cámara fotográfica de muchos pixes, con marcación por medio de la voz, amplia capacidad de memoria, buscador de punto G y, especialmente, que sea “manos libres” para poder aprovechar la localización del dichoso punto descubierto por el doctor alemán Ernest Gräfenberg.

Yo en estos temas de exploración y búsqueda de puntos “calientes” en la anatomía femenina prefiero seguir con los viejos métodos y utilizar mis manos para viajar por el cuerpo de la mujer en labores de exploración y descubrimiento. Muchas veces el dichoso punto G está donde menos se espera y, a veces, alejado de la ubicación que el dr. teutón legó a la posteridad. Y todo ello a pesar de este calor estival que no me sirve para mitigar otro tipo de calores.

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