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Opinión
Etiquetas:   La tronera  

Soledad del presidente Herrera

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
jueves, 26 de julio de 2007, 22:00 h (CET)
Rosa Valdeón Santiago fue el centro de las envidias de los consejeros y consejeras de la Junta de Castilla y León, durante la legislatura anterior. Muy a pesar del presidente, Juan Vicente Herrera, se vio obligado a 'exiliarla' a la alcaldía de Zamora. Jamás se había dado el caso de ‘desterrar’ a alguien por eficiente; pero Herrera sabía que los cuadros humanos del Partido Popular existentes en Zamora no podían soportar un fuerte envite. El caso es que la que fuera consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades tuvo que hacer las maletas y marchar a la que era su tierra.

Juan Vicente Herrera vistió mal a un santo y desnudó a nueve. El burgalés no aprendió de la experiencia. Superada la cuarentena, el presidente Herrera no había asimilado lo que suelen aprender todos los hombres a esa edad. Decía Gabriel García Márquez que lo más importante que aprendió a hacer después de los cuarenta años fue “a decir que no cuando es que no”. Habla mucho, decide poco y generalmente lo hace tarde, como dicen muchos de sus directores generales. A la vista de los acontecimientos, carece de asesores fiables. Publio Siro decía que la oportunidad queda perdida frecuentemente entre las deliberaciones. Y ahí es donde el presidente ha perdido la conexión con sus asesores y sus consejeros. Mal comienza la legislatura.

Ahora que el problema de los topillos permanece latente, a la ves que Sanidad está de uñas y sin saber cómo reaccionar, además de soliviantados los agricultores de la región y temerosa la población ante posibles enfermedades, el presidente se acuerda de la eficacia y eficiencia de Rosa Valdeón Santiago; pero ya no puede pedirle soluciones. Quienes más le envidiaban y más presionaron a Herrera para que se deshiciera de ella, hoy no resuelven nada. Las envidias se pagan. Siempre se pagan. Y muy caras. Aquí tiene el presidente un ejemplo.

¿Por qué la derecha imita a Rodríguez Zapatero en las cuotas, en vez de rentabilizar la eficacia y la eficiencia de las personas, sean hombres o mujeres? Rosa Valdeón servía para un roto y para un descosido. Lo mismo atendía Familia que Igualdad de Oportunidades, derechos de las mujeres y orientación de la formación profesional. En Castilla y León hay un dicho muy socorrido cuando una persona es de una gran valía, como demostró que lo era Rosa Valdeón: “lo mismo le da planchar huevos que freír corbatas”. Pues eso es lo que hacía Valdeón. Rosa nunca rechazó asesorar al presidente, independientemente del tema. La ex consejera, hoy alcaldesa de Zamora a empujones, es una mujer hecha a si misma y curtida en mil batallas. Antes o después el presidente lo tenía que notar. Hoy Herrera está solo, muy solo en su silla. En Castilla y León pintan espadas. Al tiempo.

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