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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Occidente desarmado

Octavi Pereña
Octavi Pereña
miércoles, 25 de julio de 2007, 23:10 h (CET)
Ante el crecimiento del fundamentalismo islámico, Occidente le quiere hacer frente mediante el rearmarse militarmente y las guerras preventivas puestas de moda en Irak ¡y que tan buenos resultados están dando!. ¿Es esta la solución al problema? Desde el llamado Siglo de las Luces o Era de la Razón, en que valga la redundancia, la razón era el instrumento utilizado para establecer un sistema autoritativo ético. Los líderes intelectuales de este movimiento se consideraban la elite de la sociedad y su propósito principal era conducir al mundo hacia el progreso, sacándolo del largo período de tradiciones, supersticiones, irracionalidad y tiranía que decían existía en lo que llamaban Época de la Oscuridad, cuando la sociedad occidental estaba regida por la religión.

Los líderes de opinión de nuestros días están atrapados en la diosa Razón que se han imaginado. Son ciegos incapaces de ver que su agnosticismo y ateismo no impiden que se produzca el fenómeno religioso con una virulencia que amenaza con destruirlo todo. Tercos que tercos, los diseñadores filosóficos actuales, mediante la Agencia Americana del Desarrollo Internacional, que se encarga de revisar los textos escolares de Irak y Afganistán, remueve cielo y tierra para poderlos expurgar de todo aquello que huela a religión. La Agencia encuentra muchas dificultades para poder sustituir los hechos religiosos por otros valores. A esta Agencia supuestamente creada para fomentar el desarrollo sólo le interesan las Matemáticas, la Ciencia y el Inglés. Se olvida, pero, que estas materias seculares, que ocupan un lugar importante en el sitio que les corresponde, no tratan las cuestiones fundamentales tal como hacen las religiones. ¿En qué consiste la vida buena o mala? ¿Cuáles son nuestras obligaciones con nuestra familia, nuestros amigos y el resto de la sociedad? La muerte, ¿es el punto final que hemos de temer o es una puerta que nos introduce a una nueva dimensión existencial?

A estas preguntas básicas los forjadores de opinión tienen mucho cuidado de silenciarlas. Debido a ello, porque dejan sin respuesta las preguntas inquietantes que se hace todo el mundo, el hedonismo consumidor se extiende como una plaga que atrapa más y más gente que se ve incapacitada para competir con el tren de vida de sus vecinos. El racionalismo ha hecho el disparo de salida de una carrera estúpida hacia ningún sitio.

Es cierto que Occidente tiene el mérito de exaltar el valor del individuo y de los derechos humanos. Todo ello no son más que ideologías destinadas, sin conseguirlo, a cerrar el paso a los abusos de la ingerencia estatal sobre las personas. Estos valores tan preciados no dan respuesta a las preguntas que se hace cualquier persona con un poco de luces y que se preocupa para mantener indemne su libertad de elegir su manera de vivir.

Dando silencio por respuesta a las preguntas trascendentales que se hace la gente, condenan a Occidente a retirarse del conflicto mundial de creencias. Para evitar el fracaso más humillante no saben proponer nada más que el «estimulante» del humanismo laico que ha demostrado ser un auténtico fracaso. No hay peor sordo que quien no quiere escuchar.

El hecho religioso que se quiere negar se ha convertido en una olla de presión que puede estallar en cualquier momento. El fanatismo religioso islamista después del 11 de septiembre norteamericano se ha desbordado.

En el mundo se produce un despertar religioso que desborda. Occidente es la excepción. La intransigencia islamista justifica su barbarie, interna y externa, con el Corán. El Islam se extiende a pesar de su ideología destructiva. ¿Con qué se le opone Occidente? Con los famosos Derecho Humanos que no respeta ni la ONU.

Es cierto que nuestra cultura occidental no es exclusivamente cristiana. Las filosofías grecorromanas han dejado un firme sustrato. Pero no es menos cierto que la influencia judeocristiana ha sido como mínimo tan importante como las otras. Los conceptos éticos que nos distinguen tanto de las otras culturas se han extraído de la Biblia, el Libro de la Vida escrito por Dios con instrumentos humanos, cierto. Volvamos a su Autor por el camino de Cristo que nos lleva hasta su mismísima presencia. Regresemos a los fundamentos cristianos de nuestra cultura occidental. Rearmémonos espiritualmente y crearemos un muro de contención que el islamismo más beligerante e intransigente no podrá traspasar.

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