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El otro tenis
Daniel Sanabria
Lo de Rafa empieza a ser preocupante. No para él, que lo gana todo, pero sí para los amantes del tenis. El deporte es competición, y competir es luchar para ser mejor que tus rivales. Pero en el caso de Rafa no hay rivales, al menos sobre tierra batida. Por tanto, no hay competición. El domingo volvió a ganar otro título, esta vez el torneo de Stuttgart. Rafa jugó mal, estuvo muy por debajo de su nivel, y Wawrinka muy por encima del suyo.
Pero eso no es lo más sorprendente. Lo que llama la atención es que un deportista gane una final de alta competición con la rodilla tocada y sin estar al 50% de su juego real. Cuando alguien gana una final sin ni siquiera meter cuarta marcha significa que su superioridad ante el rival es extrema. Rafa ganó la Mercedes Cup en tercera.
Al día siguiente en los periódicos deportivos el espacio dedicado a esta victoria de Nadal era de una página. Alonso, habitual protagonista en la prensa de los lunes, tuvo que compartir esta vez halagos y piropos con Alberto Contador, elegido por mayoría absoluta el domingo como mayor promesa del ciclismo español. Incluso a Sergio García se le dedicaron más líneas por haber perdido el Abierto Británico otro año más.
En el periodismo deportivo el espacio no se reparte en función de la magnitud de los hechos, sino de la importancia y el grado de posibilidades de que algo ocurra. Todos esperábamos una victoria de Nadal en Stuttgart, y ninguno fallamos nuestras predicciones. El porcentaje de sorpresa de que esa noticia ocurriera era “cero”. De hecho, apuesto a que si hubiera perdidoRafa, todo hubiera tenido más repercusión. Porque entonces sí habría sorpresa.
Y es que el éxito permanente tiene un lado oscuro. Es la otra cara de los triunfos, porque con cada nuevo título, los anteriores van perdiendo valor. Camacho habló un día del otro fútbol. Pues yo les hablo del otro tenis.
Seguramente recuerden el partido en el que Rafa perdió su record, en la final de Hamburgo ante Federer. Está bien, perdió, pero desde entonces no ha vuelto a hacerlo sobre tierra batida. Traducido a números, todo esto quiere decir que de los últimos 94 partidos Rafa ha ganado 93. Ni un chaval de 14 años en pleno vicio con la Play Station ganaría tantas veces.
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