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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Quién se radicalizó antes el PSOE o el PP?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 24 de julio de 2007, 09:36 h (CET)
Creo que sería conveniente que serenáramos los ánimos y refrescáramos las ideas para no dejarnos influir por la barahúnda que, desde la dimisión del señor Piqué, se ha formado en el seno de las formaciones políticas de izquierdas e independentistas. Si queremos ser objetivos deberíamos reconocer que, la maquinaria propagandística de los socialistas, su prensa y sus televisiones, no han dejado de aprovechar la ocasión para echar leña al fuego y para presentar una imagen distorsionada de todo lo que ha sucedido en el PP, olvidándose de las causas reales de la defenestración ( nada de renuncia voluntaria) del señor Pique. Si nos atuviéramos a los resultados prácticos de la gestión de Piqué, como presidente del PP de Catalunya, creo que pocos se atreverían a afirmar que haya sido brillante, ni tan siquiera aceptable, más bien, si es que quisiéramos ser justos, la deberíamos calificar de catastrófica. Veamos, no obstante, alguna de las ideas que han aparecido recientemente, en los periódicos catalanes, debidas a las plumas de los periodistas catalanistas y de izquierdas que de todo hay entre aquellos que son particularmente alérgicos a las tesis del PP; todos ellos han destacado la gran “pérdida” que ha supuesto para los populares la marcha de Piqué. Frases como: “El PP se radicaliza” o “Angel Acebes y su camarilla ganan”, “…con Piqué desaparecen los pocos resquicios de moderación, centrismo, sentido común y brillantez parlamentaria que quedaban en la derecha española”. Como pueden observar es evidente que, a todo el espectro izquierdista de seguidores del Tripartito y del resto del separatismo catalán, les ha sentado como un tiro en los riñones que el señor Piqué abandone el PP. ¿Creen ustedes que lo lamentan por el propio PP? ¡Qué va! Saben que cualquier otra persona que suceda al ex presidente, será mucho más peligrosa para ellos, como en su día lo fue don Alejo Vidal Cuadras que, con su dialéctica, su sorna y su saber hacer, consiguió el resultado electoral más brillante de todos los que ha conseguido el PP en Catalunya.

Si están tascando el hierro de la furia y se muestran tan condescendientes con los “pobres” simpatizantes de la oposición, es para dar la sensación de que el PP se ha equivocado, que se ha volcado a la derecha y que ha optado por la confrontación abierta con el resto de formaciones políticas. Pero observen: nadie se ha preocupado en bucear cuáles han sido las causas de esta nueva táctica del PP. A mi se me ocurre pensar en un principio físico, de todos conocido, que explica aquello de que: “a cada acción le corresponde una reacción”. Si desde el principio de la legislatura el señor Zapatero se propuso, sin el menor disimulo, hacer desaparecer al PP (era su único obstáculo para su proyecto de una España federal, un País Vasco, unido a Navarra, independiente y una Catalunya con un solo idioma, el catalán) para lo cual se firmó el humillante pacto del Tinell; si en Euskadi se perpetró la mayor traición que se le pudiera hacer al PP y a España, negociando el Gobierno con ETA de tapadillo, incluso firmando actas en Suiza, conocidas por personajes extranjeros, pero que le fueron ocultadas a Rajoy; si, después del atentado de Barajas (con dos muertos), volvió a engañar al PP y a todos los españoles, diciendo que se habían roto las conversaciones con los etarras y, a los pocos días, todos sabíamos que continuaba negociando. Si, en fin, el señor Zapatero, perjeñó, juntamente con los separatistas catalanes, el mayor engendro que se pueda haber concebido contra la soberanía española, llamado Estatut de Catalunya; todo ello soportado, aceptado, consensuado y bendecido por el señor Piqué, el representante del PP, quien – parece que por inspiración divina– había asegurado que nunca saldría aprobado del Parlament Catalán, y ¡vean ustedes los resultados!; deberíamos preguntarnos, ¿qué le cabía hacer al paciente señor Rajoy? Acaso ¿mantenerse en una línea de moderación, centrismo, y entreguismo para ofrecerse, voluntariamente, a subir a la pira funeraria que le tenían preparada los socialistas; o bien, como afortunadamente ha hecho, erguirse, echar una ojeada al horizonte político, y tomar la decisión de coger al toro por los cuernos y enfrentarse a él de tú a tú. La opción no es comparable. Aquí se trata de aplicar la física: a la radicalización del PSOE (acción) una respuesta contundente ( reacción) del PP.

Si Zapatero ha siso capaz de engañar a los de su propio partido, muchos de los cuales todavía no han logrado entender el rumbo que, el visionario Presidente, ha dado a su partido –incluso algunos de los que le ayudaron a encumbrarse al cargo que hoy ostenta, como el señor Balbás, todavía se hacen cruces de la locura que se ha apoderado de su jefe de filas –, si, ha conseguido atontar a los electores hasta el punto de que no se percaten de cuales son las intenciones del jefe del Ejecutivo, ¿cómo espera que le responda la oposición? No nos debemos dejar confundir por los despropósitos de De la Vega o de López Garrido y, menos, por los del Pepillo Grillo del socialismo, el señor Blanco, en los que no hacen más que hablar de crispación y radicalización. Dos palabras que son habituales en el léxico del PSOE, pero que no entrañan más que el propósito de engañar a los electores, de apartarlos de esa verdad que aparece diáfana si nos fijamos en lo que fue el PSOE hace unos años y en lo que se ha transformado desde que Rodriguez Zapatero lo dirige. De un PSOE de tendencias constitucionales, enemigo declarado de la ETA, defensor a ultranza de la unidad de la nación española y detractor de cualquier tipo de favoritismo entre las distintas autonomías; miren ustedes por donde, hoy en día, nos encontramos ante la antítesis de sum propia imagen. El PSOE de hoy en día es la reproducción calcada de aquel partido revolucionario de 1934, el de Prieto, Pablo Iglesias, y el comunistoide Negrín, que fueron capaces de luchar contra la propia República para intentar enfangar a España en el comunismo libertario de Stalin. Partidarios de una España federal, amigos de los independentistas, compañeros de los comunistas y entregados a la tergiversación y reconstrucción de lo que ellos denominan “Memoria Histórica”; estos socialistas que nos gobiernan son la expresión más patente, nefasta y peligrosa del radicalismo y la crispación. Ahora que no nos vengan con monsergas acusando a la derecha de radicalizarse si ellos son los causantes de ello. Pues bien, si así lo quieren, ¡bienvenida sea la radicalización si con ella conseguimos contrarrestar el retorno de las izquierdas al trasnochado y desacreditado frente populismo que nos llegó de Moscú!

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