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Etiquetas:   Música / Crítica   -   Sección:   Música

El Summercase 07 responde a las expectativas con grandes actuaciones y récord de espectadores

Patxo Palacios
Patxo Palacios
sábado, 1 de diciembre de 2007, 02:27 h (CET)
En su segunda edición, y según datos de la organización, el Summercase ha doblado su número de espectadores respecto al año anterior, con más de 100.000 espectadores entre Barcelona y Madrid.

El cartel de este año apuntaba de entrada muy alto y no decepcionó prácticamente nadie.

Con cuatro escenarios, terminales O y E (abiertos), S y N (bajo carpa), la alta temperatura y el buen ambiente reinante en el predominantemente joven público venido de toda España fue el complemento ideal al cartel de lujo dibujado sobre los escenarios las dos jornadas.

En Boadilla del Monte, el viernes nos deleitamos, entre otros, con los Kaiser Chiefs, Jesus and Mary Chain, el torbellino de Arkansas Gossip y especial mención a los británicos James, que pese a lo ‘intempestivo’ de la hora (20:40h) encandiló al auditorio con una entrega y calidad en el sonido dignos de mención.

Miqui Puig y El Conjunto Eléctrico una hora antes había cumplido con humildad, en un auditorio aún medio vacío, tocando sus temas habituales ‘Viva Acid House’, ‘Casualidades’...

En el escenario E, DJ Shadow no brilló en exceso, pese a que sus incondicionales alabaron su actuación. El DJ más que pinchar, puso sus discos. A destacar su célebre ‘6 days’.

La psicodelia francesa de Air le tomó el relevo a eso de las 00.40 h, con una actuación sobria, pero un tanto fría para los no tan fieles.

Tras Air, Chemical Brothers ofreció su repertorio habitual. Es cierto que los hermanos químicos han perdido la frescura de la juventud, no en vano pasan más tiempo últimamente en los escenarios que en las salas de grabaciones. Pese a todo, cumplieron.

La banda más veterana y clásica del cartel del summercase - OMD – se empleó a fondo bajo la carpa de la terminal S y ofreció una actuación más que digna, seguida con especial atención por los más talluditos.

La antaño agresiva y polémica The Jesus and Mary Chain en la actualidad ha tomado un sabor a clásico que paladearon los asistentes con poco entusiasmo a través de temas como 'Just like honey' o 'Snakedrivers'.

Sobre los Gossip, cabe destacar la gran fuerza contagiosa de la vocalista Beth Ditto. Se metió en el bolsillo a un público que en gran parte había solamente ido a verlos interpretar su gran hit, convertido ya en himno gay “Standing In The Way Of Control”.

Jarvis Cocker, por su parte, desplegó su propio y ecléctico repertorio en solitario, sin concesiones a temas de su antigua formación, contentando a su público.

Qué decir de los Kaiser Chiefs... su líder Ricky Wilson, adrenalina pura sobre el escenario. Buen directo de los británicos. Temas como “Everyday I Love You Less And Less” o “Ruby” son capaces de hacer vibrar al noruego más frío. Pena que los temas de su segundo CD bajen bastante la calidad en relación al primero.

El colofón de la noche lo puso el DJ Félix Da Housecat a eso de las 04.00, que puso las pilas al personal y de qué manera. Ritmo frenético y baile sin fin para finalizar una gran jornada.

Pero para el final de este primer día quería dejar la enorme actuación de !!!, justo entre OMD y Félix, que desplegó ritmo, calidad y poderío a espuertas por espacio de hora y cuarenta minutos. Con un público entregado y contagiado del ritmo brutal de la banda, su eléctrico líder encandiló al sudoroso personal.

En cuanto al sábado, la noche prometía con unos Editors en forma, pero la sorpresa fue la simpática Lily Allen, todo voz y alegría, que puso lo mejor de su funky jazz sobre la terminal E.

La mítica PJ Harvey, congregó a su legión de admiradores bajo la carpa de la terminal S, con un calorazo insoportable, todo sea dicho. Con un atuendo largo blanco nacarado, difícil de describir, la señora del rock deleitó a sus incondicionales, a pesar del fallo de sonido que hizo parar una canción.

Los canadienses Arcade Fire pusieron el espectáculo sobre las tablas, con una decena de músicos, que hicieron corear al público sus célebres himnos urbanos, especialmente los temas del primer disco (Funeral). Flaming Lips, por su parte, blanditos, pero bien.

Sin solución de continuidad, los poppies british Bloc Party, en plena progresión, aportaron fuerza y frescura en el escenario. Astrud, a continuación, un poco de petardeo y a uno le sorprendió la energía y vibrante directo de los ya clásicos Scissor Sisters. El rollo transgresor-gay que se traen entre manos los americanos fue de impecable ejecución y sonido, con un ritmo vertiginoso sobre el escenario. Eléctrico como siempre Jake Shears, en esta ocasión no acabó en cueros y mantuvo corbata y pantalón. Ana Matronic lució buen tipo y vestido cool. Su momento culmen, con el célebre ‘I don’t feel like dancing’.

Los guipuzcoanos Delorean ofrecieron su repertorio en la terminal N al mismo tiempo que Arcade Fire, con lo que muchos no pudieron seguir su actuación. Lo mismo pasó con LCD Soundsystem y Scissors y otros cuantos. Inconvenientes de tantas bandas de calidad en tan pocas horas. Cincuenta grupos en doce horas y cuatro escenarios hace imposible ver todo.

La noche avanzaba más rápido de lo que todos queríamos y el final con ritmo bailón frenético de 2manydjs dejó un buen sabor de boca al personal congregado.
El suelo pedregoso de Boadilla no fue el ideal, acaso se echó en falta algo de hierba o de terreno más liso, pero no vamos a pedirle pera sal olmo. La escasa hierba en torno a la zona de chill-out fue bien aprovechada por unos cuantos, por cierto, para descansar entre actuación y actuación.

Uno ha escuchado a algunos abogando por un traslado de este escenario a IFEMA para la edición del próximo año, pero...qué quieren que les diga, ganaríamos en comodidad, pero también en frialdad. No cambio el entorno natural, al aire y con espacio para el esparcimiento por ningún Parque Ferial.

Solo apuntar como negativo, lo caro de la bebida (6 euros por vaso grande de cerveza es a todas luces excesivo), la floja restauración y la escasa dotación de transporte público a la hora de la finalización de los conciertos, así como la pobre calidad y cantidad del material de venta - merchandising- del festival.

En fin, que ha sabido a poco. Gran festival y esperando ya la edición del año que viene. El listón está ciertamente alto.

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Patxo Palacios, enviado especial de SIGLO XXI al festival Summercase 2007 (Madrid).

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