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El eurómetro
Daniel Sanabria
Aunque parezca mentira el periodismo deportivo es capaz de rellenar páginas y periódicos hasta cuando no hay nada que vender. En pleno mes de julio, con todos los equipos de vacaciones (menos el Atleti, que siempre es diferente al resto) la información deportiva se reduce a fichajes, porque prima el fútbol incluso cuando no hay competición, Fórmula 1 y ciclismo con el Tour de Francia.
Así que siguiendo la estela de mis compañeros, parlaré de fichajes como hace todo ser amante del fútbol en estas fechas. Cuando tenía 15 años, mi profesor de Economía, el señor Lavilla, me enseñó la Ley de la oferta y la demanda. Era algo así como que cuando un producto lo quiere mucha gente se encarece, y cuando nadie lo reclama, baja su precio.
La lógica futbolística, ciencia inexistente por otra parte, sumada a la Ley de la oferta y la demanda diría que si Pepe cuesta 30 millones, Kaká puede costar 100 perfectamente. Sí, y lo digo así, como quien habla de botellines, sin sorprenderme. Pero en esa extraña confluencia de lógicas inciertas y leyes no escritas hay cosas curiosas que sólo pueden ocurrir en el fútbol (o en el amor en algunos casos).
Como que Ayala ficha por el Villarreal, le ponen una cláusula de 6 millones, llega el Zaragoza, la paga, Fabián se va a la Romareda y el Villarreal se ingresa 1.000 millones de pesetas limpios. Atrás no se ha quedado el culebrón de Chivu, que por un millòn de euros (en una operación macroeconómica) de diferencia no firmó el preacuerdo con el Real Madrid.
Aunque hay un hombre para el que no existen leyes, ni ofertas, ni demandas. Es el señor Pinto da Costa, mandamás del Oporto, para el que Pepe vale 30 millones, Quaresma 25 y Lucho González otros 25 kilos. Es la historia de un hombre subido a una burra, de la cual no se baja si le ofrecen cinco céntimos menos de lo que pide. La avaricia rompe el saco, y contra el vicio de pedir está la virtud de no dar.
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