Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Con el telar a cuestas   -   Sección:   Opinión

Ten con ten de dos amantes en el cajero de un banco

Ángel Sáez
Ángel Sáez
lunes, 16 de julio de 2007, 23:05 h (CET)
A Carmen (hija de Manuel, hermana de Rita y Flora, jefes y socia mía en Castejón de Ebro y Alfaro respectivamente, hace la tira de años), por el agradable rato que pasé conversando con ella el viernes pasado en la acera de los pares de la muy tudelana avenida de Santa Ana.

“Dicen que el dinero lo da todo. No es verdad. Se puede comprar alimento, pero no el apetito; medicinas, pero no la salud; un lecho cómodo, pero no el sueño; conocimientos, pero no la inteligencia; apariencias, pero no el bienestar; diversión, pero no el placer; conocidos, pero no la amistad; sirvientes, pero no la fidelidad; cabellos canos, pero no el honor; días tranquilos, pero no la paz. Con dinero se puede comprar la cáscara de todo, pero no el grano. Eso no lo da el dinero”. Arne Garborg

Dos amantes esporádicos, desde sus respectivos domicilios, tienen la siguiente conversación telefónica:

– Querido, ¿puedes prestarme dinero?

– Dilecta, por supuesto. ¿Cuánto precisas?

– Con 500 euros me arreglo.

– ¿Para cuándo los necesitas?

– Para esta misma tarde.

– Cuenta con ellos.

– Hijo, o eres un circunspecto o un insensible. ¿No te intriga para qué?

– Lo supongo. Para borrar algún desliz. ¿Me equivoco?

– Me temo que aciertas y marras, porque tú eres el responsable de que la menda esté encinta.

– ¡A otro perro con ese hueso, ricura! ¡Que soy un vasectomizado, monada! Si te acercas a la oficina de Ibercaja que hay en la avenida de Zaragoza, allí podemos hacernos los encontradizos, saco los 500 del cajero y te los entrego ipso facto en mano.

(…)

Una vez dentro del cajero automático, mantienen el ten con ten que sigue:

– Siempre luché a brazo partido con todo tipo de circunstancias para no ser absorbido por el grupo, para no ser deglutido o tragado por la masa. Frecuentemente, servidor se ha sentido desolado y estado, en verdad, solo, pero es el alto precio que hay que pagar por gozar el honor de ser independiente de criterio y disponer del privilegio de ser tan honesto consigo mismo como con los demás.

– Te ha enojado que haya intentado colarte la bola o el bulo de que tú eras el padre. Si llego a saber que te lo ibas a tomar tan mal, no hubiera acarreado con las pejigueras.

– No me ha molestado que hayas procurado que me tragara la mentecatada; pero reconozco que me ha fastidiado sobremanera tu manifiesta falta de lealtad, porque, a partir de este instante, ya no podré confiar nunca más en tus urgencias.

– Has olvidado que en el amor y en la guerra no hay reglas.

– Marras. No he olvidado tal falacia o sofisma. Sencillamente, disiento contigo y con quien sostenga que tal cosa sea cierta. No todo lo que se hace por amor y/o por la patria (ergo, por amor de la patria) está más allá del bien y del mal. ¡Cuántos asesinatos se cometieron, se cometen y, sospecho, se cometerán arguyendo la mentada y lamentable sinrazón de marras!

– Entonces, querido, ¿desapruebas lo que voy a hacer?

– Radical y totalmente.

– Pues no te entiendo. ¿Por qué me prestas la guita?

– Porque no quiero coaccionarte, o sea, poner en marcha el arte de la obligación. Tú eres libre y, así, puedes salvarte, salvando tu circunstancia, o, condenándola, condenarte. Poco más o menos, la celebérrima frase de Ortega y Gasset. Recuerda, por si vuelves a tener otra ocasión para poner la lección o la moraleja que seguramente extraerás en práctica, que las palabras duras, si son verdaderas, y la reprimenda sonrojante y abochornadora, si cuadra, son más educadas y educadoras que el silencio.

– ¡Muchas gracias!

– No hay de qué. No olvides tampoco que el/la mendaz acaso logre mentir a los/as otros/as, pero a quien nunca conseguirá engañar, se ponga como se ponga, de veras, sin ninguna hesitación, es a sí mismo/a, aunque en el número de junio de QUO se defiende y sostiene lo complementario y opuesto.

– Como dijo y dejó escrito tu bienquisto Julio Cortázar y te gusta recordar cada vez que la realidad verdea, “probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”.

– Posiblemente, tras abortar, entiendas esta sentencia de Friedrich Wilhelm Nietzsche, que “la esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre”.

– Estás pesimista, querido.

–Realista, dilecta, realista, aunque la Real vaya a jugar la próxima temporada en segunda.

– Como siempre quieres quedar por encima y tener la última palabra, ahora me soltarás o vendrás con aquello, de tu caro orate alemán, de que “quien tiene un porqué para vivir puede arrostrar todos los ‘cómos’”.

– No; pues de tal cosa ya te has encargado tú. Te ayudaré a rememorar, más bien, esto otro, que los amantes siempre se hicieron un daño atroz, excesivo, porque, un día sí y otro también, se exigieron, mutua o recíprocamente, ora milagros, ora imposibles.

Noticias relacionadas

Thanksgiving’s day

El Black Friday será una marabunta de compradores compulsivos de unas rebajas que no tengo yo muy claro que sean tales

El otro 20N

En la actualidad sigue el mismo partido y otros que mantienen el ideario antidemocrático y fascista

Estrasburgo y la exhumación de Franco. Torra y sus ínfulas

Socialistas y soberanistas catalanes quieren morder un hueso demasiado grande para sus quijadas

En cada niño nace un trozo de cielo

Un privilegio en el ocaso de nuestros andares y una gracia

Por fin

Ya era hora. Por fin han valorado el buen hacer de los malagueños
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris