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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Crónica de un viaje

Helena Trujillo (Málaga)
Redacción
domingo, 15 de julio de 2007, 21:40 h (CET)
Maletas, bolsa de aseo, nervios, horarios, vuelos… En esta época del año parece una obligación viajar de vacaciones, como si a todo el mundo le gustara lo mismo. Hay viajes terrenales y viajes astrales, viajes de ensueño y de pesadilla, solo o en compañía. En primera clase o en la más económica. Es cuestión de elegir o de que nuestras posibilidades elijan por nosotros. Yo, esta semana, he viajado sin salir de casa y no piensen que me he vuelto loca ni que he abusado de ninguna sustancia.

El pasado jueves llegaba a Málaga el director de la Escuela Grupo Cero, Miguel Óscar Menassa, venía a presentar en nuestra ciudad su último cortometraje, La familia española, acto que me he encargado de organizar. Le acompañaba Olga de Lucía, odontóloga y protagonista del largometraje ¿Infidelidad? y de la próxima película Mi única familia. La ocasión merecía mi alegría, pues no todos los días puedo disfrutar en mi ciudad de semejante compañía. Ellos viajaban, pero para mí era como si Málaga y Madrid fueran la misma ciudad.

Cómo son las cosas que una mañana me desperté sintiéndome como en un hotel, con las sensaciones propias de mis viajes anteriores a la capital disponiéndome a asistir a algún congreso o alguna clase. ¿Madrid viajaba a Málaga o era yo la que me sentía allí? Posteriormente a la expedición se sumaban dos compañeras más, Cruz González y Eva Méndez, actrices también del cine de Menassa, con las que se multiplicaba la fuerza y la alegría.

La presentación fue un éxito, unos ciento cincuenta asistentes se animaron a mi invitación. Personas a las que había visto el día anterior sumadas a otras que no veía hace años, personas desconocidas y otras que conocía en una nueva dimensión. Todos dispuestos a encontrarse con el psicoanalista, poeta, médico, pintor y director de cine, que venía a nuestra ciudad no sólo a disfrutar de los encantos del sol, sino a hacernos disfrutar con su pensamiento y su obra. Se puede estar o no de acuerdo con sus ideas, pero escucharle nos hace ser más inteligentes, más tolerantes y nos ayuda a reflexionar sobre nuestra propia manera de vivir. Un regalo que no nos hacen todos los días.

Hoy mis pies están de nuevo en Málaga, con la vida cotidiana cargada de deseos y trabajo, también palabras, pero mi alegría es mayor porque Málaga ha crecido demostrando que cuando se es paciente, trabajador y generoso, la vida te da con creces el fruto que cada uno merece y necesita.

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Helena Trujillo Luque es psicoanalista de la Escuela Grupo Cero de Málaga.

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